Experimento social que hace reflexionar
En Internet circula un video en el que voluntarios neoyorkinos fingen ser personas sin hogar (homeless) en la Gran Manzana. Lo impactante es que al caminar junto a ellos, ni sus familiares los reconocieron.Mediante este experimento New York Rescue Mission, una organización filantrópica que opera en la principal metrópoli mundial, comprobó la "invisibilidad social" de la que son víctimas los indigentes.El video, que bien podría titularse '¿Reconocerías a tu mamá si fuera indigente?', forma parte de una campaña de sensibilización pública ante las personas sin techo, vagabundas, o que viven en la calle.Lo notable es que quienes esta vez encarnaban esta población en la realidad eran hijos, hermanos, esposas, parejas de quienes transitaban por la calle. Pero aún así estos últimos pasaron de largo, no los vieron, o no los quisieron ver.Tanto los neoyorkinos como los turistas que invaden Manhattan se han acostumbrado a pasar cada día al lado de centenares de "homeless" (como se les dice allí a las personas sin hogar y carentes de todo recurso) sin prestarles atención, como si fueran invisibles.El acostumbramiento, por lo visto, llega al colmo de que nadie sepa distinguir, detrás de la apariencia menesterosa, a sus propios familiares, como si la condición social ocultase a la persona que hay detrás.Hay razones para creer que si algunos voluntarios en Argentina, o en otros sitios, se ofrecieran a disfrazarse de personas sin hogar, que caminan y duermen en la calle, y se colocasen en el camino diario de sus familiares mientras son grabados por cámaras ocultas para registrar sus reacciones, el resultado del experimento no sería distinto al de New York.Los voluntarios neoyorkinos, que se hicieron pasar por homeless, sufrieron en carne propia la indiferencia de sus seres queridos. Una experiencia que los hizo poner, efectivamente, en el lugar de un pobre.Que la gente cierre los ojos ante el drama de los que sufren -quienes de esta manera se vuelven "invisibles" ante la mirada de los demás-, es una de las características de época.Eso dice, por ejemplo, el Papa Francisco quien en un viaje a la isla de Lampedusa, puerto de arribo de miles de africanos que buscan un futuro mejor en Europa y que mueren en el intento, al sur de Sicilia, condenó con fuerza la "globalización de la indiferencia"."La cultura del bienestar nos ha hecho insensibles a los gritos de los otros. Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia del llanto, del 'sufrir con', la globalización de la indiferencia nos sacó la capacidad de llorar", sostuvo en la ocasión el pontífice.El experimento social de Nueva York revela, además, que la percepción humana está condicionada por miedos y deseos. ¿El sentimiento desagradable ante los homeless impidió reconocer, a los transeúntes de la Gran Manzana, el rostro querido de un familiar?De manera inconsciente, a veces, percibimos en función de lo que más nos interesa, obteniendo una imagen del mundo que se corresponde con nuestros anhelos o creencias.Todo lo que no encaje con lo que no queremos ver es directamente eliminado de nuestro cerebro. Pero este recorte del mundo, esta negación de la realidad, puede ser un boomerang.Porque, como indica el experimento neoyorkino, así como es frecuente circular presurosos e indiferente ante los indigentes que duermen en la calle, ¿qué pasaría si alguno de ellos fuese una madre, un hermano o una pareja?
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

