Expo Gualeguay: el productor siempre trata de superarse
El trabajo de los Jurados de Admisión tiene sus bemoles. En diálogo con este suplemento Héctor Ahibe y Matías Saizar contaron algunos detalles y secretos a tener en cuenta para ser un buen jurado.Los jurados relataron que a los animales les miran "los genitales, los ojos o cualquier defecto que pueda inhabilitar al animal como reproductor, o disminuirle su valor como tal. Si es así, se hace una observación pero si hay un defecto se lo elimina de la competencia", cuenta Ahibe.El veterinario lleva varios años en esta tarea. "Por animal no más de diez minutos nos lleva el trabajo. ¿Qué se necesita? Sobre todo tener un poco de experiencia, pero hoy ya tenemos trabajando a varios chicos jóvenes. Claro que hay que tener conocimientos técnicos para poder evaluar", agrega. ¿Cuáles son los motivos de rechazo de un animal? "Cayos en las patas que no le permite un normal desplazamiento en el campo, algunos defectos articulares, alguna herida. En la parte testicular algún quiste, llagas prepuciales, alguna tara genética importante o algún defecto que sea parte de la raza. Un Polled Hereford no puede tener guampas" acotó.Sobre la calidad de los animales Ahibe opinó que "la genética ha ido mejorando y uno ve que se está estabilizando en un punto donde no hay grandes diferencias. Quizás en la parte física pero hoy el nivel es muy parejo".Matías Saizar está en el jurado de admisión de ovinos. "Son trabajos parecidos con los bovinos, salvando que son distintas especies obviamente. En el caso de los lanares lo primero que hay que calificar o distinguir es si son de lana o de carne. En este caso tenemos de las dos razas. Uno tiene que regirse entonces por los estándares que tiene cada raza, que son casi invariables y los manejan los criadores a través de sus asociaciones. A veces modifican algunos puntos pero lo hacen saber, aunque es una decisión de ellos. Como vienen como reproductores, es decir que son madres seleccionadas, tenés que ponerte un poco más exquisito y ver si se respetan realmente esos estándares". Saizar integra hace varios años el jurado de admisión. "No tenía como escaparme pero es algo que hago gustoso. Y la calidad ha mejorado y es algo para destacar. Antes, en las primeras admisiones hace unos doce años, veías a los carneros preparados a campo. Los veías "emprolijaditos", pero nada más. Ahora vienen bañados, con buena alimentación y preparados de otra manera. El productor se ha ido esmerando y la presentación ha mejorado notablemente" .A la hora de evaluar las majadas que han quedado en nuestra zona, Saizar sostiene que "la mayoría de las que han quedado se usan para consumo o en forma particular. Lo que es la lana es difícil hacer porque el mercado pide lanas muy finas y por la alimentación de la zona no se puede lograr. Es sólo en el sur. Aquel que quiera hacer ovejas tiene que apuntar a la carne. Y la carne es sana y rica pero es difícil la comercialización". En los '80, se resolvió que los frigoríficos tenían que manejar faenas de una sola especie si querían tener tránsito federal. El mercado de la oveja ahí cayó en desgracia".
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