¿Fallido modelo industrial autóctono?
Que no se diga que es un miembro del Opus Dei o un representante conspicuo de las finanzas internacionales. Está tan lejos del llamado "neoliberalismo" como, digamos, el movimiento Zapatista lo está de Wall Street.Pero Alain Touraine, director de Estudios de la mítica Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (París), usina del pensamiento de la izquierda europea, no cree en el experimento económico kirchnerista."En los últimos años, en ningún momento he visto en la Argentina una voluntad política de desarrollar un modelo de producción industrial", ha dicho recientemente.Y esto pese a que Touraine ha sido un entusiasta de los Kirchner, un simpatizante del gobierno que asumió en 2003. No sólo eso: ha sido un severo censor del modelo menemista.Opositor al paradigma liberal que se expandió en el continente en los '90, Touraine es un intelectual de consulta obligada de los movimientos sociales latinoamericanos.Por tanto, no se lo puede acusar de vocero de la derecha, ni algo que se le parezca. Sin embargo, al hacer una revisión de la economía K, el francés la considera otro experimento industrialista fallido.¿A qué se refiere? "En la Argentina -sostuvo en una entrevista de la revista Noticias- hubo una prosperidad artificial" estos años. El pecado fue haber retomado "la tradición peronista de supeditar la economía a los réditos de las exportaciones para redistribuirlos a los consumidores urbanos".En otras palabras, el modelo consistió en apoderarse de la renta agraria para redistribuirla en el mercado interno -aprovechando el dólar alto y el buen precio de la soja- pero sin cambiar un ápice el aparato productivo."Lo que la Argentina nunca hizo fue crear un aparato de producción, que va desde la investigación científica hasta la apertura de nuevos mercados comerciales en el exterior, para impulsar el desarrollo y la modernización del país", diagnosticó.Según Touraine, el desequilibrio de la actual economía argentina "proviene de un nivel de distribución de los ingresos elevado, pero que nunca estuvo asociado al desarrollo de un aparato productivo"."Lo único que me parece evidente es que el sistema de política económica vigente desde hace más de medio siglo es insostenible", enfatizó el intelectual francés.En su opinión, Kirchner malogró una alternativa industrial consistente. "Desde su llegada al poder se forjó una suerte de poder total con el control del Poder Judicial y del Poder Legislativo. Es una estructura del poder por el poder, y de política para los dirigentes políticos, sin más, sin un plan económico coherente de transformación", criticó.¿Acaso hay que volver sin más al menemismo? "No. Sin duda, no", respondió sin titubear Touraine. "Su política de importaciones destruyó buena parte del tejido industrial que quedaba en el país. El modelo de Menem es exactamente lo que no hay que hacer", aclaró.Pero un modelo industrial es mucho más sofisticado que redistribuir la renta agraria. "El problema central de la Argentina es no haber sabido crear élites de dirección científicas, económicas, políticas, como existen en la mayoría de los grandes países. Me refiero a la creación de grupos capaces de organizar centros de reflexión, decisión y de realización que permitan a toda la estructura productiva de un país diversificarse y desarrollarse", sostuvo el francés.Incisivo, Touraine sostuvo que más que una industrialización en serio, "lo que subsiste (en la Argentina) es una ideología que, en pocas palabras, consiste en distribuir una riqueza que no existe".
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