Familia y trabajo: el arduo equilibrio
El trabajo o la profesión ocupan gran parte de nuestra vida. Pero a veces lo hacen a costa de realidades importantes, como la familia. ¿Cómo conciliar la vida laboral con el mundo de los vínculos? En no pocos casos las personas se han visto llevadas a optar entre ambas dimensiones. El sujeto proveedor, así, digno de admiración por su dedicación en el trabajo, es a la vez el padre ausente para con los hijos.La culpabilidad que ello genera, hace que la persona trate de solventar su ausencia con las habituales "compensaciones" materiales, con la convicción de que su familia logrará entender.Después de todo, se dirá, ese padre devoto del trabajo no hace otra cosa que sacrificarse por su familia, "para que nada le falte". Sin embargo el bache emocional con la pareja y los hijos puede dejar secuelas irreversibles y hacer que la familia, que necesita cercanía y atención, se derrumbe.Por otra parte, atrás quedaron los años en los que solamente el hombre era el principal o único aportante de bienes, de suerte que la mujer se quedaba en casa haciéndose cargo de los hijos y de las labores del hogar.Hoy los dos miembros de la pareja trabajan, son actores del mercado laboral. Y la mujer es la que suele enfrentarse muchas veces a este dilema: "¿Cuido mi trabajo para poder subsistir o cuido a mi familia porque son los seres más importantes que tengo en la vida?"Encontrar el equilibrio entre la vida laboral y la familiar, así, se ha transformado en un desafío de época. Hacer que las exigencias de uno no afecten al otro es parte de la agenda de la vida de millones de personas.Gracias al trabajo, se sabe, las personas reciben el sustento económico necesario con el que la familia puede vestirse, alimentarse y vivir. Al mismo tiempo es un ámbito de perfeccionamiento personal en el cual el individuo despliega sus conocimientos y habilidades.La familia, por otro lado, es el primer ámbito al que la persona no puede ni debe renunciar, es el núcleo donde desarrolla todas sus potencialidades y da lo mejor de sí.En algunos países europeos, el "reparto del tiempo" entre el trabajo y la familia es un tema de campañas electorales, porque se considera que es un asunto clave del Estado de Bienestar y de la calidad de vida de los ciudadanos.La distribución de las horas de trabajo y los permisos parentales son una cuestión política por ejemplo en Suecia, considerado por muchos analistas como el lugar donde se cumple la utopía del balance perfecto entre vida familiar y mundo laboral.Un empleado sueco promedio trabaja hasta las 5 de la tarde y tiene 11 meses de licencia por paternidad. En tanto que las empresas que quieren atraer a los mejores trabajadores ofrecen días libres o jornadas más cortas, ayudas a los padres y en general libertad para fijar los horarios.En Suecia salir pronto de la oficina, la flexibilidad horaria y el teletrabajo revelan una forma de organizar la vida laboral que está en pugna con un trabajador medio cualquiera de otro país, atrapado en la cultura de lo presencial, que mide la eficacia del trabajador cuanto más horas permanece en su lugar de trabajo.Pero este modelo de flexibilidad laboral necesita, para que funcione, que las relaciones entre la dirección y el trabajador sean cimentadas por la confianza.Significa que jefes y subordinados se organicen de manera lo más beneficiosa posible, con un reconocimiento de las necesidades mutuas en la que predomina el sentido común sobre la autoridad como argumento.
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