Fármacos y delito, amistades peligrosas
En el país ha aumentado el atraco a las farmacias, de dónde los ladrones no sólo se llevan la recaudación, sino también medicamentos peligrosos. ¿Qué revela esta tendencia de sumar fármacos al botín?El dato es que se produce al menos un asalto por día a alguna de las 12.000 farmacias que hay en el país. En 5 de cada 10 casos los delincuentes buscan drogas.Y esta tendencia casi se triplicó en los últimos dos años, según estadísticas del Sindicato Argentino de Farmacias y Bioquímicos (SAFYB). El robo de psicofármacos confirmaría la hipótesis de que la droga es protagonista del delito.No sólo el narcotráfico es un negocio que mueve millones al margen de la ley, corrompiendo todo lo que toca, y reclutando entre los jóvenes excluidos del sistema a su ejército de choque.También es cierto que los delincuentes actúan más drogados cada vez, y en el caso del robo a las farmacias o droguerías el móvil parece ser el del adicto que se procura de sustancias químicas.Según una encuesta realizada por la Procuración Penitenciaria de la Nación, el 98% de los detenidos en cárceles federales confesaron haber consumido drogas en alguna ocasión.Los expertos del SAFYB aseguran que drogas como el clonazepam están siendo usadas por lo ladrones para salir a robar porque produce un efecto desinhibidor que reduce el miedo.El clonazepam, componente del Rivotril, es un tranquilizante y anticonvulsivo, que también sirve para tratar los ataque de pánico.Un símbolo de esta tendencia es el asesinato de Santiago Urbani, de 21 años, que fue ejecutado de un tiro en la cabeza en octubre del año pasado, en un robo a su casa de Tigre.La banda que cometió el crimen era liderada por un hombre que reclutaba adolescentes de un humilde barrio de Garín y les daba droga para incentivarlos.Según se comprobó después, la noche del asesinato de Urbani los cuatro integrantes de la banda estuvieron tomando cerveza con Rivotril durante cuatro horas, hasta que decidieron salir a robar.La madre de la víctima contó que los ladrones estaban tan drogados que, luego de matar a Santiago, le exigieron Rivotril y no se fueron de la casa hasta que ella les dio una caja de calmantes.Robos más violentos y ladrones "exaltados", y más ataques sin sentido, son fenómenos que se explicaría por este incremento del consumo de psicofármacos entre los delincuentes."Las bandas delictivas suelen aprovechar la adicción de los adolescentes para inducirlos a que salgan a delinquir", razonó Marcelo Peretta, presidente de SAFYB, en declaraciones a Clarín."Antes de cada robo le dan un medicamento para que pierdan el miedo. Algunas drogas actúan quitando el miedo y la dimensión del peligro. Al mezclar los psicofármacos con alcohol o drogas ilegales, en vez de relajación o depresión ocurre el efecto totalmente inverso: exaltación. Y así salen a robar o matar", agregó.En tanto, el procurador penitenciario Francisco Mugnolo afirmó que "la mayoría de los adictos que terminan en la cárcel son chicos que se drogan desde que tienen 6 años e ingresan a las drogas para evadirse de la vida que les tocó vivir"."En la cárcel hay cada vez más adictos porque en la calle hay cada vez más adictos", razonó Mugnolo, dejando entrever claramente que la circulación de drogas, y la cultura de la adicción, motorizan el delito.En tanto desde SAFYB alertan que cada vez aparecen más mujeres involucradas en asaltos, y esto porque en ellas se registra una tendencia muy marcada de adicción a los psicofármacos.La relación entre fármacos y delitos, como se ve, es explosiva. Y revela una correlación estrecha entre inseguridad y adicción.
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