¡Feliz año nuevo y en Paz!
Al comenzar el 1° de enero todos nos hemos saludado con buenos deseos para el año recién inaugurado. Sobre esto les escribiré la próxima semana.* Por monseñor Jorge Eduardo Lozano Hoy quiero destacarles dos aspectos de esta celebración.Uno, que ayer 1° de Enero, dedicamos nuestra oración a la Virgen María como Madre de Dios. Una fiesta que nos muestra hasta dónde llega Dios al hacerse hombre. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, y por eso podemos decir también que María es Madre de Dios. La creatura contiene en su vientre al Creador. María tiene en sus brazos y da de mamar al que es Eterno Dios y Todopoderoso, que se hizo frágil y necesitado de ternura.Un misterio grande también para ella.Por eso, el evangelio de San Lucas nos dice un par de veces en los primeros capítulos que "María conservaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón".El otro tema está unido a la Paz con mayúscula. En 1968 El Papa Pablo VI instituyó el 1° de Enero de cada año como "Jornada Mundial de oración por la Paz". Y para cada ocasión hay un lema y un mensaje que el Papa entrega a los representantes de todos los países en el Vaticano, con la finalidad de llegar a los gobernantes del mundo entero.Para este año el lema es "La libertad religiosa, camino para la paz".De este modo Benedicto XVI nos dice que "toda persona es titular del derecho sagrado a una vida íntegra, también desde el punto de vista espiritual". Al decir que es un derecho de la persona nos aclara que no se trata de una concesión del Estado, ni de ningún gobierno, sino que pertenece a la propia naturaleza humana.En algunos países del mundo no se respeta este derecho "cuando se intenta impedir la profesión de la propia religión o fe y vivir conforme a ellas, se ofende la dignidad humana, a la vez que se amenaza la justicia y la paz, que se fundan en el recto orden social".También hay quienes intentan que la fe no se note, que quede relegada al ámbito de lo privado. Es una postura típica de algunas corrientes que tienen su origen en el liberalismo. Acerca de esto dice el Papa: "la dimensión pública de la religión ha de ser siempre reconocida respetando la laicidad positiva de las instituciones estatales. Para dicho fin, es fundamental un sano diálogo entre las instituciones civiles y las religiosas para el desarrollo integral de la persona humana y la armonía de la sociedad".Sabemos que hay países en que los cristianos son perseguidos por causa de la fe. Algunos son marginados, desplazados de sus trabajos, encarcelados y hasta martirizados.Recemos por ellos, para que el Señor los fortalezca.Recemos por un mundo unido, en paz y justicia.
* Obispo de Gualeguaychú y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
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