Fiestas: la tentación de gastos desmedidos
En esta época del año se instala una vorágine de compras, toda vez que las celebraciones de Fin de Año se asimilan a fiestas comerciales. Pero muchas veces los prepuestos no acompañan tanto entusiasmo de consumo. Los riesgos de caer en "desmanejo" de billetera se acrecientan en diciembre, un mes en el cual todo invita a soltar el dinero. Los anuncios publicitarios y el marketing nos incitan a gastos de todo tipo.Las compras de regalos y las que se hacen para armar las mesas de Navidad y de Fin de Año suponen, a priori, disponer de recursos monetarios extras. Pero comparado con años anteriores, la cosa parece venir picante.Según algunas consultoras, el nivel de frustración ante el crecimiento de los precios ha crecido. La brecha entre el real poder adquisitivo de la población y el valor de los artículos se ha ampliado, afectando el humor de los compradores.Esto de contar con menos dinero para comprar cosas en principio debería ser un dato para que los consumidores se inclinen a definir el presupuesto.Sin embargo, es difícil sustraerse al clima de euforia comercial y mucha gente entonces - que no acepta hacer austeridad en esta época-, prefiere recurrir al endeudamiento, en una actitud muchas veces desaprensiva.Se corre el riesgo de caer en el "tarjetazo", el empleo abusivo de la tarjeta de crédito, que si a la larga no representa un negocio para el consumidor incontinente, sí lo es para los bancos o comercios.Se sabe que no es lo mismo entregar un plástico que entregar billetes. Mientras la compra en efectivo duele, con la tarjeta los pagos se postergan en aras de una satisfacción presente.Si bien las tarjetas de crédito muchas veces son una solución, toda vez que permiten financiar en cuotas algo que de otra forma no se podrá adquirir, el abuso de esta fórmula puede acarrar problemas para el propio patrimonio.En principio los especialistas en consumo recuerdan que no existen las cuotas sin interés y sin costos. Aunque las tarjetas hablen de cargos sin interés, no mencionan otros cargos del servicio (mantenimiento, envío del resumen, seguros).Muchas veces hay una aclaración chiquita -casi ilegible- que marca en el aviso que el costo financiero total (CFT) es del 3,4 y hasta el 5 por ciento. Y eso quiere decir que hay costos que pagar.Por otro lado, se puede abonar el total estipulado para el mes por la entidad emisora de la tarjeta o elegir hacer un 'pago mínimo', que es la cantidad de dinero que se debe pagar para no incurrir en mora.Y aquí el dato importante: sobre la diferencia entre el monto que se debía abonar y el pago mínimo rigen los intereses correspondientes, que son altísimos.Esa carga financiera es lo que muchos usuarios suelen pasar por alto, o no considerar en todas sus implicancias. El pago mínimo usado en forma excepcional no es dañino, el problema es cuando se abusa de él y se cae en el efecto bola de nieve.El gasto a cuenta, si no es medido y se ajusta al patrimonio y los ingresos del deudor, puede conducirlo a una situación delicada en la cual tiene que hacer frente a un conjunto de pagos, concatenados en el tiempo, cuyo reembolso no puede ser atendido por sus rentas ordinarias.La tarjeta de crédito puede ser un instrumento beneficios, si es manejado con prudencia por los usuarios. Pero es un arma de doble filo, ya que existe la posibilidad cierta de abuso.Es bueno recordar estas cosas en una época en que todo nos lleva a consumir por encima de nuestras posibilidades.
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