Fin de ciclo: lo que viene está en manos de la gente
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Todo tiene un principio, un desarrollo y un final. La sensación, más allá de lo que hoy digan las urnas, es que una etapa se termina. Jorge BarroetaveñaUn estilo de liderazgo, las cajas destempladas, los gritos y las imposiciones, dejarán lugar a otra cosa. Con matices seguro, pero diferente a lo que hemos visto en los últimos años.Pese a las peleas y las acusaciones, Scioli y Macri son bastante parecidos en el fondo. Ambos comparten un origen común, se sobrepusieron a serias adversidades a lo largo de sus vidas y no plantean el liderazgo desde el grito o la prepotencia. Quizás habría que hacer salvedad de las últimas semanas de campaña, en las que Scioli desdibujó su histórico perfil y asumió otro rol, a lo mejor el real, pero distinto a todo lo que había mostrado hasta ahora.La economía que heredará quién hoy sea electo Presidente tendrá directrices bastantes claras. Hace por lo menos tres años que el aparato productivo está paralizado, no crea nuevos empleos y el modelo necesita algo más que un retoque. La baja sostenida de los precios de los commodites acabó poniendo en aprietos las arcas del estado, sumado a un nivel de gasto público que las cuentas ya no están en condiciones de bancar. Ninguno de los economistas que rodean a los candidatos hasta hoy rechaza la necesidad de hacer modificaciones. Hasta dónde llegarán y a quiénes afectarán es el gran interrogante, y está claro también que hay matices entre los mismos economistas.Pero a no engañarse, el 2016 será un año difícil porque la actual gestión no quiso tocar una coma de su receta. No quiso correr riesgos en un año electoral y optaron por dejarle el regalito al que viniera, sin importar que sea del oficialismo o la oposición. La economía pues, siempre la economía, será un dolor de cabeza para el que gane, que tendrá que operar con mano de seda para no provocar consecuencias.Más allá del resultado de hoy, el mapa político de la Argentina ya no será el mismo. El 25 de octubre la sociedad, con su voto, alumbró un nuevo país, sin darle todo el poder a nadie. Habrá muchas provincias en manos del peronismo, distritos grandes en manos de la oposición con la incógnita de la Presidencia. El parlamento nacional, con su nueva composición obligará a los partidos a llegar a consensos para aprobar las leyes, algo similar sucederá en muchas legislaturas provinciales donde el Frente para la Victoria perdió la mayoría y estará obligado a negociar. En la Provincia de Buenos Aires, la emblemática, María Eugenia Vidal ya dialoga con Sergio Massa para avanzar en una reforma política que incluya una electoral y otras cuestiones claves que necesita la gobernadora electa. Para dialogar, para llegar a consensos, es necesario otro tipo de liderazgo, lejos de los gritos y las imposiciones.Entre las cuentas pendientes está la mejora de la calidad institucional. Claro que para esto, los operadores del sistema también deberán estar a la altura de las circunstancias. Las últimas novedades judiciales no son las mejores. Allanamiento al Banco Central, procesamiento del titular del PAMI y la declaración de inconstitucionalidad de la modificación del Consejo de la Magistratura. ¿Sabe de cuándo fue esa ley? Del 2006. Evidentemente los jueces se tomaron su tiempo para dictar un fallo y esperaron el momento justo para emitirlo. A horas de un recambio presidencial y cuando el aroma de retirada invade todo tribunales. Soldado que huye sirve para otra batalla dice el refrán. Lamento informar que no sirve. La justicia debe ser siempre independiente del poder de turno y demostrar su verdadera independencia cuando corresponda, no cuando los tiempos políticos sean más favorables.Hablamos del mismo país en el que mataron a un fiscal de la Nación y todavía no se sabe qué pasó. Vamos camino al año y es probable que el crimen quede impune. O si no lo fue, igual. Hay síntoma mayor de debilidad institucional que esto? Todo esto sin poner en la balanza las falencias en seguridad, educación o salud. Es cierto que muchas de las políticas implementadas por la era Kirchner no sufrirán modificaciones. Gane quien gane no privatizará Aerolíneas ni YPF ni reducirá la ayuda social. Sí habrá matices en el rol del estado y su importancia en la economía. Scioli promete más estado, Macri más eficiencia, más allá de la pirotecnia que rodea a todas las definiciones.Pero los cambios más sustanciales serán políticos por el estilo de liderazgo que ambos encarnan. El sistema de partidos también será distinto. Ya no habrá un partido dominante. La UCR, más allá del resultado, ha vuelto a ser una fuerza poderosa con gran representación en todo el país. Y el PRO, con la administración de los dos distritos más grandes de la Argentina tendrá su gran desafío de crecimiento. El peronismo afrontará, cualquiera sea el resultado de hoy, un proceso de cambio interno, con reacomodamientos y aparición de nuevos nombres y liderazgos. Desde esta noche la Argentina no será la misma. Un ciclo se termina. Si es para siempre nadie lo sabe, pero lo que viene es distinto. Al cabo lo que la sociedad ha decidido. Todos deberán asumirlo y respetarlo. Como de ser y como la democracia manda. Así sea.
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