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¿Fue milagro o decreto?

A partir del 12 de agosto pasado, luego de las PASO de 2019, recibimos la terrible noticia de que estábamos viviendo en "tierra arrasada"; para ello, bastaba con escuchar y ver a través de medios de comunicación y redes sociales la supuesta debacle argentina.

Alfredo Vitale

Opinión

En ese trajín, desde la Universidad Católica Argentina (UCA), se informaba que el índice de pobreza había crecido al 42% de la población, aunque escasos días atrás y previo a finalizar el 2019 - un poco tarde - desde la Universidad Ditella se encargaron de corregir y desmentir dicha medición, asegurando que la UCA se había “equivocado”, porque el índice real es del 32% (aunque triste, pero sustancialmente menor).-

También se nos decía que por la inflación galopante, no teníamos salida o solución posible, a no ser que…

Era a todo o nada.

La estrategia del oficialismo actual utilizó un descarnado hostigamiento del que fueron víctimas algunos funcionarios del gobierno nacional anterior.

Más cerca, en nuestra casa, el gobierno municipal declamaba que “solitariamente” debía hacer frente a la “emergencia alimentaria”, con la posterior consiguiente paralización de obras.

Que, los gobernadores (PJ) hayan recurrido a la Corte Suprema de Justicia de la Nación porque el ex Presidente Macri decidió quitarle el IVA a los alimentos de la canasta básica, y que por ello las provincias perdían de recaudar la participación de ese impuesto; para algunos es sólo un detalle.

Que, el Presidente Fernández haya dicho días atrás que “la inflación es auto producida porque los comerciantes aumentan los alimentos para cubrirse”, también para algunos es otro detalle.

Que, a los jubilados se les ha quitado la movilidad en el aumento de sus haberes, también para algunos resulta ser un detalle.

Sucedió entonces que desde el 10 de diciembre, también “se nos dice” que pasamos a vivir en un estado de felicidad plena.

¿Seremos el resultado de un milagro?

Imaginemos a Alemania que según Aníbal Fernández tiene mayor índice de pobreza que Argentina, enterada que en escasos cuatro meses dejamos de ser “tierra arrasada” para convertirnos en un país feliz…

¡No deben salir de su estupor! ¿Se habrán agotado las reservas de pasajes aéreos desde Alemania hacia Argentina?

Sin embargo y pese a los esfuerzos por mantener el embuste, no son pocas las personas que hoy se preguntan sobre la veracidad de la catastrófica ruina de Argentina imputada al gobierno de Mauricio Macri (2015/2019).

Los que niegan el desastre previo a diciembre de 2015, desde las Paso/2019 dan cátedra de que sólo ellos pueden gobernar bien.

Por milagro o por decreto, también la bonanza llegó a Gualeguaychú, donde el gobierno municipal (¿dejó atrás la confrontación con productores agropecuarios, Corporación del Desarrollo y comerciantes?) comunicó la compra de una playa para “felicidad del pueblo”.

Que, ocurrieron situaciones críticas en materia económica durante el gobierno de Mauricio Macri, es cierto; como también es veraz que antes de diciembre de 2015 y por más de 30 años gobernaron los que milagrosamente dicen tener el remedio para todos los males de Argentina.

Por decreto o imposición no hay más emergencia alimentaria, ni jubilados reclamando, no hay más inflación; sólo hay felicidad.

Los Grabois o Esteche, u otros que son vecinos de Gualeguaychú, todos practicantes del “hostigamiento serial”, hoy son “mano de obra desocupada”.

Bajo el lema “felicidad para el pueblo” a lo largo de la historia se han cometido atropellos contra la libertad, dejando de lado prioridades; el problema surge cuando precisamente el gobernante de turno es quien decide por sí sólo, qué es lo que hace feliz a la gente y que es lo que no.

Aunque claro está, de algo debemos estar seguros, ningún momento de felicidad, por más efímero que sea, nace desde la mentira o por decreto.

Como ha dicho recientemente Santiago Kovadloff: “está devaluada la palabra en Alberto Fernández”.

*Abogado / Referente de la UCR

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