Generalización del arte del camuflaje
¿Dónde esta la realidad detrás de los mensajes que circulan con profusión? Saber dónde se está parado en medio de las simulaciones que proponen los agentes de persuasión es una tarea tan ardua como urgente.El Poder ha estado siempre interesado en instalar una versión de los hechos, la que le conviene a sus fines, aunque eso en desmedro de la realidad completa, cuya sola presencia desestabiliza.La operación se asemeja al camuflaje, una habilidad empleada en la guerra. Aquí la estrategia consiste en disimular la presencia de soldados y armamento dándoles una apariencia engañosa para que no puedan ser identificados por el enemigo.El camuflaje en sentido genérico es un dispositivo de ocultación por imitación del entorno o desdibujando la propia figura. El resultado de esta alteración, en términos histórico político, es generar un extravío óptico al observador.José Ortega y Gasset reflexionó sobre este escamoteo de lo real, por efecto de no declarar toda su sustancia. Habló de que así se suelen establecer dos realidades que se superponen: "Una, profunda, efectiva, sustancial; otra aparente, accidental, y de superficie".Una vez instalada esta dualidad: ¿Quién es capaz de perforar el camuflaje, de atravesar la apariencia engañosa, para dar con la verdad de los hechos, cuyo sentido se mantiene oculto por efecto de la adulteración retórica?La cultura, como producción y consumo de signos, es el mundo de la simulación, ha reconocido el francés Jean Baudrillard, estudioso de la posmodernidad.Es el triunfo de la retórica, de los signos, en todos los campos, bajo forma de reciclajes culturales. Por ejemplo: detrás de los gimnasios y las rutinas aeróbicas se recicla el cuerpo.En el caso de la naturaleza los sustitutos son las reservas naturales, los cinturones ecológicos y el campo. "La naturaleza ya no es una presencia primitiva y original simbólicamente opuesta a la cultura sino un modelo de simulación", refirió el francés.Otra esfera donde la realidad no es lo que aparece es en el mundo del marketing. Quienes están en esta actividad no pueden "disimular" la tensión ética que genera el empleo masivo de técnicas persuasivas non sanctas.El maquiavelismo de los negocios (la venta justifica los medios) encuentra en el concepto de "responsabilidad social" un mecanismo para racionalizar algunas prácticas que resultan chocantes al común.De aquí ha surgido el "marketing responsable", un nuevo concepto donde se intentan introducir "la ética y la transparencia" en la venta, como un modo de reducir la disonancia moral que genera el comercio inescrupuloso."A nuestro entender, esto significa comunicar el valor o las propiedades de un producto sin mentir ni engañar al consumidor", resumió ante al Cronista Comercial Romina McGibbon, de la consultora Sustentador.El concepto sería aplicable a la publicidad (entendida como una acción de venta). "Podemos pensar en la aplicación de los mismos principios que definen la publicidad responsable: la legalidad, la honestidad, la decencia, la lealtad y la responsabilidad social, es decir el respeto a la ley, al consumidor, a los valores fundamentales de la sociedad, a la competencia y a la comunidad", señaló la experta.La práctica del camuflaje, por la cual los hechos y las cosas se ocultan de forma deliberada, instala una realidad engañosa. El modo de librarse de esta equivocación inducida es sabiendo ante todo que existe.
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