Gran Bretaña: el reto de la lectura de 50 libros
El nuevo gobierno británico, preocupado por la declinación cultural de los escolares de su país, aspira a que los niños y adolescentes de las islas lean 50 libros al año.Mientras en Argentina el gobierno y los gremios docentes desacreditan las mediciones internacionales de conocimiento, el ministro de Educación, el conservador Michael Gove, le presta mucha atención.El funcionario echó mano de los datos del informe PISA de la OCDE -que mide el conocimiento de los alumnos de 15 años de 60 países- y se espantó de los puestos que bajó el Reino Unido.Allí corroboró, por ejemplo, que los estudiantes chinos de 15 años le llevan dos años de ventaja en matemáticas a sus pares británicos (Hong Kong y Shangai están a la cabeza del PISA).Gove quedó preocupado, también, porque el informe de marras revela que el nivel de lectura entre los adolescentes británicos cayó del puesto 17 al 25 en el ranking internacional.Ante estos pobres resultados, el ministro dijo que todas las escuelas británicas deben "ir más allá de los límites", al exigir a los alumnos que lean más libros antes de finalizar la escuela primaria y secundaria.Sus comentarios se produjeron después de una gira por "escuelas charter" de alto rendimiento -gestión privada con financiamiento estatal- en los Estados Unidos.Allí el ministro de Educación británico quedó fascinado por el experimento exitoso de una escuela primaria en Harlem, Nueva York, que estableció el desafío de los 50 libros entre sus alumnos.Lo curioso es que la Escuela Infinity -de ella se trata- exhibe los puestos más altos que cualquier otra escuela en la ciudad, a pesar de que más del 80 por ciento de sus alumnos son afroamericanos e hispanos, provenientes en su mayoría de familias pobres.Es una de las casi 100 escuelas administradas por el Programa Conocimiento es Poder (KIPP), una organización benéfica fundada por dos profesores a mediados de los años '90.Según comenta The Telegraph, hablando de Estados Unidos, Gove reflexionó: "KIPP tiene expectativas mucho más altas de sus estudiantes de las que hemos tenido nosotros".Es que los niños y adolescentes de Gran Bretaña leen bastante menos. "Recientemente, pedí ver lo que los alumnos estaban leyendo en el GCSE (educación primaria y secundaria) y descubrí que algo así como el 80 o 90 por ciento leía sólo una o dos novelas", comentó el ministro."Aquí (en Harlem) -continuó- los niños al final de la escuela primaria se espera que hayan leído 50 libros al año. Creo que deberíamos, como nación, pedir que nuestros niños lean lo mismo, no sólo uno o dos durante su GCSE".El nuevo gobierno británico ha abierto un debate para reformar la actual estructura educativa. En el marco de esta reforma, Gove quiere que los expertos determinen los 50 libros que cada niño debería leer."Nuestras expectativas han sido demasiado bajas durante demasiado tiempo", fue la autocrítica que hizo el ministro británico. Y volvió a resaltar que el ejemplo de la escuela norteamericana de Harlem."La aspiración de que alguien lea 50 libros al año no es de una escuela en la parte más elegante de Manhattan. Esta es una escuela donde el 83 por ciento de los niños están en el equivalente de las escuelas con comida gratis. Pero aún esperan que lean 50 libros al año", destacó Gove.Hasta aquí la experiencia inglesa. La pregunta que cabe es: ¿y la Argentina qué? Los resultados de evaluaciones internacionales han sido negativos, y sin embargo los gobernantes en lugar de preocuparse, los desacreditan.A todo esto, se sabe que en Argentina los estudiantes leen, en promedio, menos de un libro de texto por año.
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