Gualeguaychú no es Atenas
Una sociedad es tanto más democrática cuantos más participan de la toma de decisiones en la esfera pública y más amplia es dicha esfera. Iniciar la senda de la autonomía municipal restringiendo ambas cuestiones -como se propone en Gualeguaychú- no es la mejor manera de comenzar a recorrer ese camino. Por Américo Schvartzman y Marina Simón* La democracia ateniense tenía dos características que la hacían única: el ejercicio de ciudadanía más extenso imaginable, donde cada ciudadano era, al menos dos veces, funcionario de la "polis" (electo o por sorteo); su contracara era el carácter restrictivo de la ciudadanía: había que ser varón, adulto, ateniense y libre (propietario de esclavos o de terreno), tener entrenamiento militar y no tener deuda con la ciudad. Requisitos que excluían a la mayoría de la población.¿Por qué la referencia? Porque, al parecer, en Gualeguaychú algunos ciudadanos de la polis pretenden redactar la Carta Orgánica con este segundo criterio ateniense. Quiénes votan y dónde se votaNorberto Bobbio dice que lo que permite "medir" cuán democrática es una sociedad son dos preguntas: "quiénes votan" (es decir, quiénes ejercen la condición de ciudadanos) y "dónde se vota" (es decir, sobre qué aspectos la ejercen). Cuanto más amplia sea la respuesta, más democrática será la sociedad en cuestión. Pensemos qué tan democrática podemos hacer nuestra carta orgánica según estos criterios. La base de la legitimidadLa redacción de una Carta Orgánica es la oportunidad de fundar la institucionalidad municipal entre todos. Para avanzar en el sentido de las cuestiones propuestas por Bobbio, se debería involucrar a la mayor cantidad de vecinos y vecinas, y garantizar que todo lo que pueda ser objeto de las disposiciones a redactar, forme parte de la discusión.Sustituir -como lamentablemente proponen algunos dirigentes- la soberana decisión de las ciudadanas y los ciudadanos por una lista "única, o de unidad" configura una situación proscriptiva de la participación ciudadana, que sin exagerar puede calificarse de "pre-representativo", al querer reemplazar el voto popular -única base de la legitimidad constituyente- por un supuesto consenso entre funcionarios elegidos para desempeñar otras tareas, y dirigentes partidarios sin mandato popular al respecto.Otra iniciativa que atenta contra las condiciones de democracia antes mencionadas, es la construcción de un borrador único "de consenso" por parte de una mesa chica. Se trata de una iniciativa que se propone acotar el campo de debate de la convención municipal, nada menos que el órgano soberano de la autonomía reconocida por la Constitución Nacional. Todos los ciudadanos y ONGs tienen la libertad de remitir proyectos que sean tratados por la convención elegida por el pueblo, sin pasar por el filtro de una mesa chica de dudosa legitimidad.Pretender reemplazar la elección popular por una "mera formalidad" es, con toda claridad, antidemocrático. Quizás quienes lo proponen no hayan alcanzado a dimensionar la gravedad de su planteo, que implica una grave ilegitimidad inicial en el proceso, atacable jurídicamente en defensa de nuestros derechos constitucionales. Ad honorem: ciudadanía para pocosOtro aspecto no menos preocupante de la ordenanza que convoca a la Convención es su carácter restrictivo en otros dos aspectos: el primero, en lo que se refiere a infraestructura que hemos señalado en un comunicado anterior. El segundo aspecto elitista, restrictivo y antidemocrático se contiene en la propuesta de que los convencionales realicen su labor ad-honorem. Parecería que para acceder al dictado de la carta orgánica de Gualeguaychú hay que ser un ciudadano ateniense. Los trabajadores que no poseen este tipo de flexibilidades quedan sin posibilidad de representar a sus conciudadanos. Quedan sin acceso al ámbito constituyente todos aquellos que no sean propietarios, "dueños del dinero" o burócratas de carrera al servicio del poder político en cualquiera de sus formas. Esta propuesta favorece que no exista renovación en la política. Favorece la corrupción y la apatía. Atenta contra la igualdad de oportunidades y contra la participación ciudadana.¿Cuál es la razón por la cual impulsa esta medida la dirigencia política local, que por supuesto percibe sueldo por sus funciones? ¿Es que imaginan una convención "de mentirita", con convencionales que se sienten un par de veces en sus bancas, y levanten sus manos para "blanquear" lo que ya resolvió una "mesa chica" que no fue elegida por el voto ciudadano?¿Cuál es la respuesta que se le brindará a quien acuse a la dirigencia de querer cerrar el camino a todo aquel que no pertenezca a esa misma dirigencia? Y finalmente ¿qué explicación se dará al hecho insoslayable de que la dirigencia política de Gualeguaychú niega la posibilidad de que un trabajador pueda ser redactor de la Carta Orgánica Municipal? Tiempo de diálogoEl Partido Socialista participa constructivamente del diálogo al que fue convocado. Con idéntica convicción y firmeza, da a conocer estas observaciones sobre cuestiones que minan la legitimidad del proceso en sus mismos inicios.El socialismo entiende la democracia no sólo como un sistema político sino como una forma de vida, y por eso la concibe no sólo a través de la forma "representativa" del viejo constitucionalismo liberal, sino "participativa", a través del incremento de la participación popular y de la ampliación progresiva del universo de decisores. Una sociedad será tanto más democrática cuantos más sean los que participen de la toma de decisiones en la esfera pública y cuanto más amplia sea ella. Iniciar la experiencia de la autonomía municipal restringiendo ambas cuestiones, no es la mejor manera de comenzar a recorrer ese camino. * Partido Socialista psgchu.blogspot.com
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