Opinion |

Guastavino respondió a ElDía: “El equipo que tengo tiene que ver con el trabajo que tengo”

Valoro el interés periodístico con el que se indaga y se publica información, sobre todo cuando aparecen situaciones preocupantes como la de los empleados contratados en el Senado de la Nación que están preventivamente detenidos.   Pedro Guillermo GuastavinoOpinión     Es necesario, en todos los casos, informar con claridad, sin intenciones falaces, porque de otro modo lo que se cuenta no es la verdad. La información sobre empleados, contratados y sueldos es información pública en el Senado de la Nación. Sin embargo, leer tal publicación no alcanza para entender cómo –en verdad- funciona el sistema. En referencia a la nota publicada por el Diario El Día en el día de ayer, quiero dejar en claro que los trabajadores contratados en planta transitoria por cualquier Senador de la Nación ingresan cuando son contratados por el senador y su contrato termina cuando el senador termina su gestión. Es decir que, las personas que están trabajando en planta transitoria en mi equipo dejarán ese trabajo el mismo día que yo, el 10 de diciembre de 2019. Con respecto a los empleados de planta permanente que refiere la misma nota, son empleados de planta permanente del Senado de la Nación, que en este caso yo, cuando asumo como senador, solicité que sean asignados a mi equipo. Todos los senadores tienen esta misma potestad. Estas 13 personas, por pertenecer a la planta del Senado, pasarán a cumplir otras funciones, tal vez con otros senadores, una vez que termine mi mandato. En síntesis, de los 26 “contratados” que sostiene la periodista que “tengo”, los 13 de planta pertenecen al Senado y los otros 13 dejarán su empleo junto conmigo. Ahora bien, como es de público conocimiento, 5 de esos 13 contratos ya fueron dados de baja. Se trata de 5 personas que cumplían funciones en el territorio de la provincia y como dije en un primer momento, me sorprendí al enterarme lo que estaba sucediendo. Casi sin información, me puse a disposición de la justicia, y también de la prensa que me solicitó, convencido de la integridad de mis actos. Y lo sostengo, sobre todo ante quienes alientan rumores y suspicacias. No tengo nada que ver con lo que hacían estas personas por fuera de sus tareas de gestión relativas al Senado de la Nación. Lamento lo que está pasando y espero que la Justicia aclare estos hechos lo más pronto posible. Ahora bien, quiero decir algo más. El equipo que tengo tiene que ver con el trabajo que tengo y sobre todo, con la responsabilidad que cumplo en el Senado de la Nación. Soy Presidente de la Comisión de Justicia y Asuntos Penales, por donde pasan el ochenta por ciento de las leyes. El año pasado me premiaron por ser uno de los senadores más laboriosos, según destaca el sitio especializado elparlamentario.com. Como expresó hace poco en el recinto la Senadora Nacional por Rio Negro (FPV), Silvina García Larraburu, “hace más de dos años, en los hechos, la Comisión más activa del Senado es la de Justicia y Asuntos Penales”. Integro la Comisión de Acuerdos, por donde pasan los pliegos de todos los jueces federales. Pliegos qué hay que analizar uno por uno. Y también integro las comisiones de Presupuesto y Hacienda, la de Asuntos Constitucionales, la Bicameral de Seguimiento e Implementación del Código Procesal Penal, la de Relaciones Exteriores, la Bicameral de Seguimiento y Control de AFI (Agencia Federal de Investigaciones). Es posible que senadores con menos responsabilidades necesiten menos colaboradores. Este año me tocó, además, ser miembro coordinador de las Comisiones que debatieron una de las leyes más sensibles, la del IVE, que significó un antes y un después no sólo para la sociedad argentina, sino también, para el conjunto de los partidos políticos, y para mí mismo, por la responsabilidad y el compromiso que nos demandó a quienes tuvimos la misión de encaminar los debates. Cuando repaso lo hecho, lo logrado, lo que falta, me pregunto con qué vara, quién y desde qué lugar me juzgan. Admito que he cometido errores -y en particular en este caso, la justicia ya se está ocupando. Pero, ¿porque deshonrar desinformando? ¿Por qué contar parte de la verdad y no toda? ¿Con qué fin se alimenta al monstruo de la mala política? Lamentablemente no todo está bien en nuestras instituciones. Y me hago responsable de la parte que me toca. Pero sepa la periodista que es una falacia decir que “los 26 contratados de Guastavino” significan unas tantas jubilaciones mínimas. Así no se sacan las cuentas, está mintiendo. Y contribuye, queriendo o sin querer, a alimentar el enredo y la furia de los que quieren para el futuro gobiernos muy parecidos a los del pasado. *Senador de la Nación

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