
Bicentenario. Esta palabrita viene sonando desde hace un tiempo en nuestros oídos. La pronunciamos con algo de expectativas y mucho de esperanza. Recordamos nuestra historia y ponemos nuestro corazón en clave de festejo.Monseñor Jorge E. Lozano ColaboraciónSe acerca el 25 de Mayo. Fecha Patria. Cantamos el Himno. Usamos la escarapela y otros símbolos patrios. Los actos escolares, en los que todo se viste de celeste y blanco, nos ayudan a evocar algunas situaciones particulares.Parecería que en cada fiesta recreamos el anhelo de un país mejor. Que nos cobije, que cuide de todos "los que queremos habitar el suelo argentino".Este año la celebración tendrá algo muy especial. Se cumplen 200 años de lo que llamamos el primer "grito de libertad" en este suelo.Por eso se habla tanto de la Argentina del Bicentenario. En muchos corazones aparecen sentimientos de grandeza.Por eso, ¡cómo nos duelen algunas cosas que vemos en la Argentina!¡Cuántas preguntas hay en el corazón humano! Sobre la verdad, el sentido de la vida y los acontecimientos, la felicidad, la justicia, la belleza. Todos estos interrogantes no son casuales, son puestos por Dios en lo profundo de nuestro espíritu. No son preguntas sin respuestas: Dios nos da a su Hijo. Nos dice el Evangelio de San Juan que "tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo único para que todos tengamos vida".Querer vivir mejor, que todos vivamos mejor tiene mucho que ver con el Evangelio.Desde estas columnas semanales vamos a ir desarrollando las implicancias sociales de la fe que brotan de la Palabra de Dios.Tomaré como ayuda un Documento de los Obispos de la Argentina entregado en Noviembre del 2008, llamado "Hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad (2010-2016)".La primera frase de ese documento es casi una declaración de amor a nuestra querida Patria: "Los Obispos de la Argentina nos dirigimos a todos nuestros hermanos que habitan esta bendita tierra".Bendita tierra.Bendita su gente.Benditos sus frutos y su esperanza.Cuando hay un cumpleaños en casa y podemos reunirnos en familia y con amigos, ponemos en la mesa común lo mejor que tenemos, nos preparamos para el encuentro, para entregarnos mutuamente buenos deseos los unos a los otros. Así esperamos el Bicentenario. Con la mesa puesta porque la Patria es nuestra casa. Vistámonos de fiesta para el Bicentenario. Saquemos para compartir lo mejor que tenemos como argentinos. Y, como dice Ariel Ramírez en su "Zamba para mi Patria", que "Proteja Dios tu faz y fructifiquen tus días / y la libertad, una bendición / en tu escudo hará brillar / el ardiente sol. // Alegre en tu extensión / campos de nombre argentino / que se vuelva flor el trabajo en paz / y oiga América tu voz ancha y fraternal".
* Obispo de Gualeguaychú y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social