Hacia un acuerdo local con todos
¿La sociedad nativa sabe adónde va? ¿Existe algo así como un proyecto compartido de cara al futuro? ¿Tiene claro esta comunidad cuáles son sus prioridades?Estas preguntas se vienen formulando desde hace tiempo en distintos ámbitos. Emergen por lo general ante problemas serios que plantea la coyuntura.Uno de ellos, por caso, es el crecimiento de los asentamientos poblacionales clandestinos en la periferia. La falta de vivienda de los sectores sociales menos favorecidos es una realidad palmaria.¿Tolerará por mucho tiempo Gualeguaychú la expansión de este fenómeno? Algunos creen que más allá de que la ciudad no controla las políticas macro habitacionales, no obstante hay que dar una respuesta local a la cuestión.Y esa respuesta, en principio, debiera ser sistémica. Es decir, debiera emanar de una estrategia de largo plazo, en lo social y urbanístico, que vaya más allá de una gestión municipal.Porque la organización territorial, la residencia de la población, la distribución equitativa de los bienes inmuebles, debe responder de última a un perfil de ciudad.Otro problema: la malnutrición de los infantes. Hace poco un informe municipal daba cuenta de los problemas de alimentación que aqueja a un grupo de niños menores de 6 años en Gualeguaychú.En distintos dispensarios municipales se descubrió que un centenar de pequeños de familias pobres tenían bajo peso, a causa de la falta de nutriente en sus dietas.Al margen de lo que la autoridad sanitaria esté haciendo por ellos en este momento, ¿consentirá la comunidad local que estas cosas ocurran en su seno?.La existencia de la desnutrición infantil habla mal de cualquier sociedad. ¿No debiera acometer Gualeguaychú, entonces, algo así como un plan "hambre cero"?Pero una estrategia de prevención de largo aliento, dirigida a establecer la seguridad alimentaria de la población más carenciada, debe ser parte de una firme política de Estado.Otro problema: la viabilidad económica del municipio de Gualeguaychú. El último conflicto laboral municipal dejó al descubierto la existencia de un Estado local imposibilitado de pagar sueldos.¿A quien le sirve un municipio cuyo presupuesto se va en el pago del personal? ¿Es posible imaginar así un Estado inductor del desarrollo local? ¿Estamos frente a una estructura útil o que es una carga para la comunidad?.Hay cierto consenso respecto de que los esquemas fiscales vigentes en la Provincia y en la Nación castigan a las comunas. Aunque no todo sería un problema por el lado de los ingresos.¿No estará sobredimensionada la plantilla municipal? Los más de mil agentes que existen, ¿responden a una necesidad social? ¿Hay que imaginar una congelación de vacantes por varios años?.Pero intentar darle una solución al problema económico municipal, requiere establecer consensos básicos sobre el Estado municipal que se quiere, de forma que los que lleguen a gestionarlo, del partido que sean, no alteren esos lineamientos.Por cierto que hay otros dilemas -hemos sacado a relucir algunos al solo efecto de ilustrar nuestro pensamiento- cuya solución clama por un modelo de desarrollo local (o como se quiera llamar).Dicho esquema tendría la virtud de expresar la voluntad colectiva en torno a algunos ejes estratégicos, de cara al futuro. Dotaría a Gualeguaychú de un proyecto a seguir, de una especie de hoja de ruta.Esta formulación no sólo le compete a la dirigencia política. En ella tiene que intervenir la sociedad civil a través de sus organizaciones de índole social, cultural y económica.Quizá el tratamiento de la futura Carta Orgánica Municipal sea la oportunidad para avanzar en este sentido.
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