Hacia un modelo de turismo responsable
El turismo, como todo fenómeno social, es ambivalente. Debajo de los indicadores económicos puede esconder una actividad depredadora, dañina del medio social. El tópico es producto de controversia en el primer mundo. La ciudad de Barcelona, por caso, batió todos los records turísticos en el verano de 2014, pero en un contexto de fuerte crítica de la población residente, que reavivó las llamas de un problema de convivencia social.El fotógrafo barcelonés Marc Javierre-Kohan ha seguido de cerca la evolución de este fenómeno y lo ha plasmado a través de sus recientes trabajos documentales en distintos libros.Preguntado por su obra, el fotógrafo ha reiterado su concepto de que el turismo masivo es una actividad depredadora que está transformando a Barcelona en beneficio de unos pocos."Mi obra se interesa en mostrar que lo que consideramos normal puede no serlo", dijo al cuestionar el discurso unitario imperante en los medios catalanes.Se trata de un discurso, apuntó, "en el que 'todo vale' para favorecer el turismo y en el que se magnifican sus beneficios, escondiendo que se trata de una actividad depredadora que está transformando a Barcelona y muchas otras localidades en beneficio de unos pocos, pero con la ayuda de todos nuestros impuestos".Según Marc Javierre, en el turismo "no todo lo que damos por bueno y normal lo es", señalando que en el caso de Barcelona se promociona un modelo turístico que excluye a los vecinos.En su obra fotográfica refleja cómo el turismo masivo degrada el espacio público, impidiendo su disfrute por los nativos (que a su vez lo sostienen con sus impuestos)"Se crea una oferta que genera una demanda y que da unos beneficios. El problema es que la gran mayoría de los turistas se mueven porque existe esa oferta, no buscan una experiencia nueva ni conocer una cultura diferente. Lo hacen, simplemente, porque se puede hacer. Y eso, mover y alojar gente, es un negocio gigante", reflexiona Marc Javierre.A partir de estas realidades se está expandiendo en Europa el concepto de "turismo responsable" (TR) que hace referencia a la actitud de respeto en relación a los lugares y a las personas con las cuales el viajero entra en contacto a lo largo de su estancia.El TC retoma el respeto hacia el medioambiente, pero lo hace extensivo a la trama social y cultural de las poblaciones nativas o sociedades de acogida.La definición proviene de la Declaración de Ciudad del Cabo sobre Turismo Responsable, del año 2002, donde se pretende neutralizar el impacto depredador de la actividad.En ese documento se sostiene que el turismo responsable: "minimiza los impactos negativos desde el punto de vista económico, ambiental y social; genera mayores beneficios económicos para la población local y mejora el bienestar de las comunidades anfitrionas, las condiciones de trabajo y el acceso a la industria".También "involucra a la población local en las decisiones que afectan a sus vidas y a sus oportunidades; contribuye positivamente a la conservación del patrimonio natural y cultural y al mantenimiento de la diversidad mundial; ofrece experiencias más agradables a los turistas a través de conexiones más significativas con la población local, y de una mayor comprensión de las cuestiones culturales, sociales y ambientales locales".El TR, por último, "facilita el acceso a personas con movilidad reducida, y tiene en cuenta los aspectos culturales ya que promueve el respeto entre turistas y anfitriones y contribuye al orgullo y a la confianza local".
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