Hacia un sistema de empleo público basado en la idoneidad y el mérito
Al pensar en el futuro de Gualeguaychú, la crisis del sistema de empleo público aparece como una de las cuestiones centrales. Se trata de una gravísima problemática, que tiene muchas aristas. El objetivo de este artículo es hacer un abordaje crítico, integral y propositivo del tema que, sin dudas, deberá ocupar un lugar preponderante en la futura Carta Orgánica de la ciudad. Por Patricio Giusto y Pablo Lapalma *Opinión El exceso de personal y sus consecuenciasGualeguaychú es uno de los tantos municipios argentinos donde hay exceso de personal estatal, en relación a la cantidad de población. Haber llegado a este punto no es atribuible sólo al actual gobierno, ya que la planta de personal venía incrementándose sostenidamente durante las anteriores gestiones. Muchas administraciones han recurrido al aumento del personal como vía más fácil para paliar la desocupación o "devolver favores".Las nefastas consecuencias de esas malas prácticas están a la vista: La ciudad tiene alrededor de 1.200 empleados públicos sobre un total -también aproximado- de 90.000 habitantes. Esto representa 1,33 empleados públicos cada 100 habitantes. Según numerosos estudios realizados al respecto, lo ideal es no superar la relación de 1/100. Sobre todo en municipios como el nuestro, con un sector productivo y comercial tan importante. En cuanto a los contratados, no deberían superar el 10% de la planta permanente y sólo deberían darse por temporada para tareas específicas, o en situaciones de emergencia.Por otra parte, el gasto en personal representa el 65% del Presupuesto de Gualeguaychú. Eso explica en gran parte los inconvenientes del Ejecutivo municipal para destinar mayores recursos a otras áreas vitales de gestión, como la obra pública. El gasto en personal no debería superar el 50% del total presupuestario.La semana pasada, un grupo de concejales de la oposición manifestó que avalaría parcialmente el ajuste de tasas que promueve el oficialismo a condición que se establezca "ingreso cero de nuevo personal contratado y subsidiado". Sería un paliativo con respecto a la cuestión del exceso y la precariedad en las condiciones laborales del personal, pero no significaría una solución de fondo. Otro avance sería establecer una clara política de remuneraciones, tomando como eje el presupuesto anual, que contemple la prohibición de toda designación de personal en planta permanente durante el último año de mandato de las autoridades municipales, que es cuando generalmente se hace efectivo el cobro o el pago de "favores". Hacia un sistema basado en la idoneidad y el méritoMás allá de los estándares ideales que habría que lograr en términos de cantidad de personal, hay mucho por hacer en materia de calidad en el desempeño de los empleados públicos. Es sabido que muchas veces el mejor servicio no se presta con cantidad sino con calidad. En Gualeguaychú la planta de personal del municipio prácticamente se ha duplicado en los últimos diez años, pero esto no pareciera verse reflejado en una mejora en los servicios que se brindan a los vecinos.En primer lugar, hay que avanzar hacia la aplicación de una verdadera política de recursos humanos, sistemática, coherente, con un mecanismo riguroso para el ingreso basado en la idoneidad y el mérito, que garantice la incorporación de los mejores a la administración pública. También es preciso afianzar estrategias que contengan y potencien las habilidades del empleado, brindándole las herramientas necesarias en materia de formación y capacitación para que pueda progresar en su carrera administrativa. Una alternativa interesante sería estimular las pasantías de agentes estatales en el sector privado y en organizaciones de la sociedad civil.Por otra parte, urge implementar un verdadero régimen de premios y castigos, donde se reconozca a los empleados que superen las expectativas en su desempeño y también se sancione -si es necesario hasta con la pérdida de la estabilidad- a quienes rindan por debajo de lo requerido. El mérito y la idoneidad deberían ser las bases para obtener promociones, ascensos y aumentos salariales, no obstante la antigüedad.Para la concreción de todas estas propuestas entendemos que es fundamental el involucramiento del sindicato de empleados municipales. También sería muy importante lograr el acompañamiento de la mayor cantidad de organizaciones sociales posibles. La Carta Orgánica es la oportunidadNingún gobierno quiere pagar el costo político que podría significar redefinir el sistema de empleo público, lo cual es comprensible. Por eso consideramos oportuno el marco que ofrece la redacción de la Carta Orgánica para debatir a fondo y avanzar sobre este tema. Todos los partidos políticos deberían comprometerse pensando en las futuras gestiones, independientemente de quién sea el que gobierne a partir de 2011. Ya habrá tiempo para la campaña electoral, ahora es tiempo de pensar en el futuro de nuestra ciudad.
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