Editorial |

Hacia una nuevo código contra el maltrato animal

El Congreso argentino debate una actualización de la legislación sobre protección hacia los animales, con la intención de aumentar las penas por maltrato y crueldad contra ellos.

El plenario de las Comisiones de Legislación General y de Legislación Penal de la Cámara de Diputados, en efecto, aprobó el dictamen que busca modificar la Ley 14.346 de maltrato animal, que rige en el país desde hace 50 años.

La diputada Gabriela Burgos (presidente de la Comisión Penal) sostuvo que “esta es una reforma necesaria para sancionar a quienes maltraten a los animales y concientizar acerca de su cuidado y protección, generando los cambios de paradigmas necesarios y actualizar en pos de ello nuestra legislación que data del año 1954”.

En el debate parlamentario se abordan distintos ejes y en él participaron especialistas, proteccionistas, veterinarios y asociaciones protectoras de animales, entre otros.

Según trascendió, la propuesta busca endurecer las penas de prisión tanto para los casos de maltrato –se elevarían de 1 mes a 2 años- y los actos de crueldad -se elevarían de 2 meses a 4 años- , y en ambos casos con multas económicas.

El padre del proteccionismo animal en Argentina es Ignacio Albarracín (1850-1926), un adelantado a su época, principal impulsor de la primera legislación sobre el tema, y en homenaje al cual todos los 19 de abril (fecha de su fallecimiento) quedó establecido el Día del Animal.

El cordobés Albarracín fue jurisconsulto y abogado, pariente de Domingo Faustino Sarmiento con quien dio los primeros pasos en la defensa de los animales, considerada por él una lucha política.

De convicción vegetariana, este activista por el animalismo –a cuya causa dedicó 40 años de su vida- se convirtió en el primer secretario y luego presidente de la Sociedad Argentina Protectora de Animales, fundada en 1879.

En 1904 fundó el Zoófilo Argentino, periódico dedicado a promover los derechos de los animales. Albarracín se expresó entonces en contra de las corridas de toros, las riñas de gallos y el tiro al pichón (palomas) cuando eran actividades socialmente aceptadas y bien vistas.

Además pidió protección para los caballos usados como transporte, en una época donde los carros tirados por ellos eran aceptados como “medios de locomoción”. Y estaba tan a la vanguardia con sus ideas, que a principios del siglo XX se expresó contra los circos y contra los zoológicos.

Respecto de estos últimos, hay que pensar que en esa época eran considerados símbolos de modernidad y progreso. Pero Albarracín, en cambio, proponía el cierre de estos enclaves, a los que juzgaba como “una cárcel para inocentes animales que nada hicieron”.

Gracias a su prédica, la Argentina tuvo la primera legislación protectora de animales, la ley Nº2786 de Prohibición de Maltratos (conocida como “Ley Sarmiento”), aprobada el 25 de julio de 1891.

El primer artículo de esa ley expresaba: “Declárase actos punibles los malos tratamientos ejercitados con los animales, y las personas que los ejerciten sufrirán una multa de dos a cinco pesos, o en su defecto arresto, computándose dos pesos por cada día”.

Luego, el presidente Juan Domingo Perón impulsó en 1954 la actual Ley 14.346, que lleva vigente medio siglo, y que el Congreso pretende hoy modernizar.

Cabe consignar que en 2016 fue sancionada la Ley penal 27.300 que prohíbe las carreras de perros en todo el país.

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