Hagamos la salud
Muchas veces pedimos a las autoridades sanitarias que actúen con urgencia para frenar ciertos focos de enfermedades, pero esta vez, para combatir al dengue, se necesita de la acción de cada uno de nosotros. Por Abel Lemiña La salud es un estado de equilibrio físico, psíquico y social, lo que por lo general se lo concibe como algo individual, es decir, el pensamiento acerca de esta definición se lo enfoca hacia cada uno, pero si la salud es un derecho, debe también tener su perfil en cuanto a deberes.El planteo parece confuso, pero vivimos en sociedad y en una interrelación contínua, dentro de una cultura compartida, en un mismo tiempo y en un mismo espacio, entendiendo esto como barrio, ciudad, región o país y eso nos hace a todos actores de la realidad.Entonces la salud deja de tener un sentido individual y pasa a tener un sentido colectivo, por lo que la salud pública es la suma de las saludes individuales de los ciudadanos de un determinado lugar.Para ello está estructurado un organigrama que dice lo que es política de salud de la Nación, de una provincia y de un municipio. Por supuesto que el ideal es que sean políticas coordinadas y que tengan entre sí una relación coherente, más allá de toda división partidaria, pues la salud no tiene banderías políticas, o sea que debe haber políticas de salud pero no salud en sumisión a la política.Todo esto hace que esperemos mucho del Estado, en sus dimensiones mencionadas, que haga esto o lo otro, que se tomen medidas para que tal o cual enfermedad no se transforme en epidemia, para que no haya brotes infecciosos, etc., como medidas verticalistas, digamos paternalistas.En este concepto es donde se produce una interferencia entre lo que a priori se entiende y lo que debe ser. El compromiso respecto a la salud individual y colectiva no es exclusivamente responsabilidad del Estado, sino de todos y cada uno de los ciudadanos, porque somos parte de la cadena sanitaria, donde actuamos como distintos eslabones, pero que debemos perseguir un mismo fin. La salud es un bien de todos, lo que debemos hacer es responsabilizarnos individualmente para ser una sociedad con sentido colectivo.Por supuesto están las autoridades sanitarias, que son los que determinan los pasos macroscópicos a seguir, los lineamientos sanitarios generales, y la gente tiene la obligación no legal, sino moral de seguirlos porque lo que se busca es el bien común, que insisto se llega a través de la sumatoria del bienestar de cada uno de nosotros.Esa obligatoriedad no es más que el compromiso y el deber que como ciudadano responsable tengo para mi bien, el de mi familia y el de los demás.Por eso este es un momento clave para demostrarnos cuán ciudadanos responsables somos, porque estamos ante una expansión del dengue en nuestro país, y la única manera de frenar la cadena de contagio, es mediante la acción individual, para que sumadas obtengamos el éxito colectivo, que es lograr que no se presenten casos de dengue en nuestra ciudad, en nuestra región.El virus que provoca el dengue no viaja solo, requiere de un vector y ese es el mosquito aedes aegyptis, que es el que puede llevar el virus de una persona infectada a otra y contagiarlo. Por sus hábitos de vida, viaja cerca, no más de cien metros y le molesta el viento. Por sus características es un mosquito “domiciliario”, y permanece dentro de las propias casas, debajo de los muebles, en los rincones. Se reproduce en cacharros, donde queda el agua por unos pocos días, en floreros y en cubiertas de autos en desuso guardadas en el fondo de la casa; por eso no es cuestión de grandes fumigaciones. Este es un tema que necesita de pequeñas, pero trascendentes acciones caseras, como por ejemplo: aplicar los insecticidas comunes en el interior de las viviendas y controlar los alrededores de la propia casa para eliminar todo espacio que pueda contener agua acumulada. Eliminando al vector, o sea al aedes, le ganamos al dengue, sólo tenemos que tomarnos en serio el tema, que no es tenerle miedo, sino tener madurez ciudadana, y tomar las medidas que el Estado sí nos da como información, y revisar la casa, eliminando cada posible foco que pueda ser nido para el mosquito aedes.Es tiempo de ser responsables, es tiempo de ganar la batalla contra el dengue, es tiempo de participar y ser verdaderos actores de la salud tanto individual como colectiva. Hoy puede ser el día ideal para ser primeros actores de la prevención.
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