Hasta la clase media emigró a la periferia
La noticia de que el gobierno norteamericano busca incentivar su industria turística promoviendo la llegada de visitantes de las clases medias brasileña y china, es otro indicador del viraje del capitalismo global. A menudo la paradoja sirve para revelar la complejidad de la realidad. Pues bien: que el país campeón de la clase media, intente atraer a miembros de esa clase, pero proveniente de naciones otrora calificadas de "atrasadas", es algo por lo pronto sorprendente.Al presidente Barack Obama, interesado en sacar a Norteamérica de la crisis económica, no le sonroja la apuesta. "Mientras más personas visiten Estados Unidos, más estadounidense volverán a trabajar", aseguró al lanzar un plan turístico que facilita el otorgamiento de visas a brasileños y chinos.De esta manera espera incentivar el ingreso de estos visitantes, que desembolsan importantes sumas de dinero cuando viajan en calidad de turistas al país del norte.Los brasileños, por ejemplo, se compraron todo el último año en Florida. No solo consumieron con fruición, a razón de 5.000 dólares por persona, sino que comenzaron a hacer inversiones inmobiliarias.Las autoridades norteamericanas manejan datos claves. Por ejemplo: la clase media de Brasil ya es la mitad de la población del país sudamericano, y además crecerá en potencial de consumo 274% en los próximos años.Hace poco Jorge Castañeda, ex ministro de Relaciones Exteriores de México, escribió un interesante artículo donde llama la atención sobre el hecho de que mientras la clase media norteamericana se desvanece, en el sur del continente se asiste a un proceso inverso.Siempre hubo un abismo entre la sociedad latinoamericana, atravesada por la extrema pobreza, y Estados Unidos, dotada de una gran clase media. Pero según Castañeda, a fines del siglo XX algo empezó a cambiar, y en el transcurso de los últimos quince años el cuadro se invirtió."Según una definición de la clase media utilizada en un reciente análisis de la OCDE, la clase media es mayoritaria en Chile, Brasil, México, Uruguay, Costa Rica y, en menor medida, en Colombia", sostiene el mexicano."En los '60 y '70, a pesar de que habían transcurrido décadas de fuerte crecimiento, esas clases medias constituían apenas el 30%. En la actualidad, en México, Brasil y Chile las cifras oscilan entre el 55 y el 60%", escribió quien hoy es profesor de Estudios de América Latina en la Universidad de Nueva York.Según los analistas, se asiste a la aparición de una nueva y pujante clase media dentro de una geografía que no es la canónica, la heredada del siglo XX. "El Banco Mundial estima que la clase media global (entre 5.000 y 30.000 dólares por año) aumenta de 430 millones en 2000 a 1.150 millones en 2030; y los países emergentes hospedarán ese año el 93% del total", refiere el analista Jorge Castro.La clase media es la clase capitalista por excelencia. Su aparición en la historia echó por tierra la predicción de Carlos Marx según la cual el capitalismo moriría de muerte violenta a mano de sus víctimas.A mediados del siglo XIX, Marx creía que la polarización de las clases sociales, entre los dueños de los medios de producción y los proletarios, llevaría vía revolución a un triunfo ineluctable de estos últimos.La revolución proletaria, así, haría posible el advenimiento de una "sociedad sin clases". Pero se trató de un pronóstico frustrado: resulta que la situación de los proletarios mejoró, él y su descendencia se "aburguesaron".Así pasaron a formar parte de la mentada clase media, junto a profesionales, pequeños y medianos comerciantes e industriales, y un amplio sector de burócratas.
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