Hay que tomarlo en serio
Muchos de los conductores de vehículos lo hacen habiendo bebido alcohol, lo que pone en riesgo la vida propia y de terceros. Es un acto ilegal, pero el mayor peso es el de la inconciencia de hacerlo. Por Abel Lemiñ[email protected] Viajando por las grandes avenidas de Buenos Aires, cerca del estadio de River Plate, entre cientos de carteles publicitarios enormes se lee uno que dice “Tomátelo en serio, si vas a manejar no tomes alcohol”, en un claro mensaje destinado a crear conciencia en la sociedad, una conciencia que al ver las estadísticas de accidentes de tránsito y el incremento de ingesta de bebidas alcohólicas, es evidente que no existe.La modalidad del cartel con su slogan inteligente, es una forma más de estimular a la gente a pensar antes de actuar, para disminuir la cantidad de accidentes de tránsito, esos que se cobran más de ocho mil vidas al año en nuestro país y muchos miles más que quedan con secuelas psico-físicas severas.Es que el parque automotor ha crecido hasta casi la saturación, pero lamentablemente también se ha dado un crecimiento exponencial, increíble del “parque etílico”, o sea que cada vez más gente toma, y además en mayor cantidad, con el agravante que muchos suben a un vehículo y salen a la calle, autopista o ruta.Es sabido que el consumo de alcohol produce alteración del sensorio, disminuye los reflejos, altera la visión y eso indudablemente genera una verdadera situación de riesgo, es más que eso, es una bomba circulando a 120 Km/h, que puede estallar contra una columna, un árbol u otro vehículo, y eso no perdona, se transforma en tragedia.Muertos y heridos todos los días, de los que seguro muchos son el resultado de la mezcla, del cóctel mortal perfecto hecho de alcohol e inconciencia.No es el destino, es el hombre con sus conductas incoherentes que daña a los suyos, a terceros y él mismo, es el producto de no pensar.A veces, se comete el error de creer que esto es un fenómeno casi exclusivo de los jóvenes y su desenfreno, sin embargo, el tema de la ingesta exagerada de bebidas alcohólicas está tan generalizado en todas las edades, que lo vemos como normal, pero no es así, es común, es frecuente, es hábito, pero no es normal. Se toma por demás, y la mayoría luego, como decía, toma el volante y maneja.Creyéndose con la capacidad de tenerle la mano a la bebida y en una omnipotente sensación del yo puedo manejar aunque haya tomado, las calles y rutas se llenan de vehículos manejados por personas con un grado de alcohol en sangre que está prohibido, pero se hace. Sólo se descubre de dos maneras, cuando se hace un procedimiento de medición de alcoholemia, en una acción preventiva o luego de un accidente fatal donde el juez pide se le tome la graduación alcohólica en sangre a los conductores involucrados en el luctuosos hecho.Tarde, muy tarde, pero la culpa no es del juez, ni de los que toman la alcoholemia, la culpa es pura y exclusivamente de quien maneja alcoholizado.Por qué cuesta tanto entender que se puede salir a cenar, a divertirse, pero el que va a manejar al momento de regresar a casa no debe tomar. Se pueden turnar, hoy manejo yo, por lo tanto no bebo alcohol, otro día maneja el otro, como también si no quiero dejar de beber, voy sin el auto y listo, vamos caminando o en remis. Se puede, es cuestión de conciencia.Si voy a salir a la ruta, definitivamente no debo tomar, por uno, por la familia y por el bien de todos.Está bueno el cartel, la intención y el mensaje, por eso, me pareció que insistir sobre el tema es ayudar a la campaña, para disminuir la posibilidad de accidentes, esos ocho mil que no son simples números sino personas como usted y como yo.Creo que es tiempo de ponerse los pantalones largos de la conciencia, y cada uno analizar su conducta, y reconocer si se es conciente o se peca de creerse inmortal. Por favor, este tema tómeselo en serio.
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