Hermanos, amigos y vecinos
Quién de nosotros no escuchó alguna vez la frase "A los amigos se los elige, a la familia no". Con ello mostramos por una parte la diversidad de vínculos interpersonales que somos capaces de establecer. Pero también el origen de esos vínculos: la sangre, la elección...Por Jorge Eduardo Lozano*EspecialCuando entramos en relación con otros países nos puede suceder algo semejante. Con los latinoamericanos nos reconocemos como hermanos. Tenemos un origen común y algunos acontecimientos que forman parte de nuestra historia común.El próximo 12 de octubre recordamos una de esas fechas, aunque su incidencia haya tenido diversas etapas y modos en cada lugar del Continente. Evocar un acontecimiento histórico desde el presente, hace que nuestra mirada se vuelva a las culturas multiétnicas y a los pueblos originarios. Aún hoy, muchos de ellos siguen reclamando por sus derechos postergados y no reconocidos.También con varios países hermanos estamos celebrando durante este 2010 el Bicentenario de la Libertad. Esto nos muestra una identidad común. No sólo de fecha sino también de cultura, de religiosidad, de valores y también de destino.No podemos como Argentinos pensar en crecer y desarrollarnos si simultáneamente no lo hacen Brasil, Chile, Uruguay...Con muchos hemos compartido alegrías y sufrimientos. ¡Cuántos hermanos han encontrado asilo político en países vecinos en tiempos de dictaduras que los perseguían!La integración continental necesita de estructuras que la favorezcan. Y aunque toda estructura tiene sus límites, saber que existe favorece la realización de las ideas y los anhelos.Una de ellas es el MERCOSUR. Cierto que ha tenido diversas etapas, algunas de mayor euforia y otras más tibias, pero es bueno reforzar el espacio de encuentro entre hermanos y vecinos. Lugares para posibilitar la fraternidad.También hemos de procurar vincularnos con países de otros Continentes, buscando siempre respetar la identidad de cada comunidad.Los Organismos Internacionales tienen la grave responsabilidad de buscar soluciones globales a los problemas comunes: hambre, pobreza, guerras, terrorismos, cuestiones ambientales...Si queremos que el Planeta sea cuidado como una casa común, debemos crecer en la conciencia de formar una familia humana y viceversa. Y en el cuidado de la Tierra, el respeto por este gran regalo de Dios, los pueblos originarios de nuestro Continente tienen mucho para enseñarnos.Ellos amaron primero este suelo.Sepamos escucharlos. * Obispo de Gualeguaychú y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral SocialESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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