Histeria por el dólar, un clásico argentino
La corrida cambiaria de estas semanas da pie para todo tipo de interpretaciones. ¿Se justifica la fuga hacia el billete norteamericano? Una cosa es cierta: el amor de los argentinos por la divisa se remonta al siglo pasado. Lo que produce la presión sobre el dólar es la inflación y la percepción de los ahorristas de que su precio está barato. Ésa es la explicación convencional que se escucha entre los economistas.Y las restricciones impuestas por el gobierno para comprar dólares, como respuesta a la escalada del mercado, no habrían hecho más que azuzar el problema. Por aquello de que toda "prohibición" despierta el deseo.El gobierno, sin embargo, ve detrás una conspiración. Afirma que esa irracional demanda tiene como principales protagonistas a los grandes bancos y las empresas más poderosas.No hay razones macroeconómicas, dice, para este aquelarre cambiario. Y esto porque no se está en la hiperinflación de los 90 ni el corralito, ni la crisis de diciembre de 2001 ni nada que se le parezca.El otro factor, hacen trascender los funcionarios, es "el terrorismo" que practican algunos medios de comunicación, al poner al dólar todos los días en la tapa de los diarios.Cada uno suscribirá la lectura que más le place, según la lente con que mira la realidad. Como sea, la presidenta reelecta el 23 de octubre con más del 54% de los votos, se está enfrentando a un problema económico real.Tan real que ya existe un dólar paralelo, que se fugan billetes verdes de las cajas de ahorro, que los intereses de los créditos hipotecarios han empezado a subir, y que los ahorristas temerosos se resisten a renovar sus plazos fijos.En todo esto, no debe perderse de vista la memoria verde de los argentinos. Se cree entre los historiadores económicos que el dólar empezó a destronar al peso como vehículo de ahorro en la primera mitad del siglo XX. "Hasta la Segunda Guerra Mundial, la Argentina tenía una gran estabilidad monetaria y de precios, y la gente hacía las transacciones en pesos; era uno de los países más estables del mundo", sostiene el historiador Roberto Cortés Conde. "El problema empieza en 1931, con el control de cambios. Ahí hay racionamiento y, cuando la oferta es menor que la demanda, aparecen mercados alternativos", indicó.En su opinión, las reservas en las arcas del Banco Central y la soja en 440 dólares la tonelada, sugieren que no se está ante una situación de crisis cambiaria como existió en el pasado. "En 1955, cuando cae Perón, no había reservas, lo mismo cuando Frondizi devalúa en 1958, cuando Alfonsín decide no intervenir en 1989, o con Martínez de Hoz. En todos estos casos había muy bajas exportaciones y reservas; esto es distinto hoy", diagnosticó.Al margen de la coyuntura, está el hecho de que los argentinos usan el dólar como forma de ahorro. De acuerdo con estimaciones de 2006 de la Reserva Federal y de la Secretaría del Tesoro norteamericano, la Argentina era uno de los países fuera de Estados Unidos con mayor tenencia de dólares billetes del mundo.En términos de billetes por cápita, ocupaba ese año el escalón más alto del podio, con 1300 por cabeza. "Estamos entre las economías más dolarizadas del mundo", según el economista Miguel Kiguel. "Es algo que compartimos con Bolivia, Perú y Ecuador", afirmó.A todo esto, lo curioso es que los argentinos sigan apostando por una moneda, el dólar, que probablemente hoy atraviese su peor momento en años, por la crisis internacional y la pérdida de hegemonía de su país emisor, Estados Unidos.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

