Hora de cambiar de estrategia en Gualeguaychú
El corte de la ruta internacional 136 a la altura de Arroyo Verde está a punto de cumplir tres años. En un comienzo, fue fundamental para instalar en la agenda nacional la lucha ambiental de Gualeguaychú ante la desidia y el olvido por parte del Estado nacional y provincial. También sirvió para despertar el interés de miles de ciudadanos argentinos y del extranjero, que se enteraron del conflicto y adhirieron mayoritariamente a nuestra causa. Finalmente, sin el corte de ruta difícilmente la cuestión de Botnia hubiese llegado a la Corte Internacional de La Haya. Por Lic. Patricio GiustoOpinión Ahora bien, hay que reconocer con madurez, objetividad y responsabilidad que el corte de ruta se ha vuelto disfuncional al interés de Gualeguaychú de que Botnia sea relocalizada o desmantelada, por varias razones.La primera de ellas es que la medida perdió consenso en la sociedad, algo fácil de percibir al dialogar con nuestros amigos y vecinos, muchos de los cuales en un primer momento apoyaron decididamente el corte y ahora lo rechazan. Fuera de Gualeguaychú se observa el mismo fenómeno. En una reciente encuesta realizada por la consultora Ibarómetro en el área metropolitana de Buenos Aires, sólo el 18,4% de los entrevistados se expresó de acuerdo con el corte de ruta como medida de protesta contra Botnia. Sin embargo, el 64,6% apoya los argumentos de Gualeguaychú.Por otra parte, la forma en que se lleva adelante el corte es muy desprolija. Además de ser muy pocos los asambleístas que permanecen en el bloqueo, es llamativo el criterio que emplean para decidir las "excepciones". En el último partido por las eliminatorias entre Argentina y Uruguay disputado en Montevideo, la Asamblea dejó entrever que los hinchas de fútbol tienen un status superior respecto al resto de los ciudadanos, como por ejemplo, uruguayos residentes en Argentina que quieren concurrir a votar en su país. Los primeros pudieron sortear el corte sin inconvenientes. En cambio, los segundos no podrán hacerlo para ejercer el derecho más sagrado de la vida democrática. Un verdadero despropósito.De esta forma, es inevitable que surjan las siguientes preguntas: ¿A quiénes representan los que se mantienen cortando la ruta? ¿Contra quién es el bloqueo? ¿Con qué criterio se deciden las excepciones? ¿Es justo que haya excepciones en el marco de una medida que es ilegal por definición? Estos interrogantes contribuyen a que aumente el rechazo social hacia la protesta y se desprestigien quienes la llevan a cabo.Otro aspecto a tener en cuenta -y que no es nuevo- es el daño económico que el corte le infringe a los sectores del comercio a ambas orillas del Río Uruguay. Las cámaras locales han pedido en repetidas oportunidades la flexibilización de la medida, pero sus planteos han sido sistemáticamente rechazados por la Asamblea.Hoy el corte no sólo no le aporta nada la lucha ambiental de Gualeguaychú, sino que le resta prestigio y apoyo social a la causa. Los que comandan la Asamblea parecen no advertir que a medida que la ciudadanía se siga alejando, la protesta se irá diluyendo, pese a los sólidos fundamentos que nos asisten en esta disputa.En otras palabras, la estrategia de cortar la ruta está agotada. Es hora de suprimirla o suspenderla, al menos de manera provisoria hasta que se conozca el fallo de La Haya. Sería un gesto muy valorado por el pueblo argentino en su conjunto, los gobiernos en disputa, la prensa y la comunidad internacional. Levantar el corte en este momento nos permitiría recuperar la iniciativa. Volvería a posicionar a Gualeguaychú en los primeros planos y le devolvería en gran parte el prestigio perdido a la Asamblea Ambiental.Hay que derribar el mito absurdo de que levantando el corte se acaba la lucha o se debilita la protesta. La persistencia de la lucha siempre ha dependido del temple y la determinación de nuestro pueblo, no de la ruta cortada, más allá de que en un primer momento fue el símbolo de la resistencia.Es tiempo de hacernos fuertes sumando voluntades y apoyos de la mayor cantidad de sectores posibles. No se puede prescindir de nadie porque, lamentablemente, no podemos solos. Por el contrario, para triunfar en este complejo juego de intereses dependemos de muchos factores y actores que no controlamos. Permaneciendo atrincherados en una ruta solo hará que Botnia y sus defensores se sigan fortaleciendo mientras nosotros nos seguimos aislando y debilitando cada día un poco más. Está claro que la ciudadanía sigue apoyando la causa de Gualeguaychú, pero no el corte de ruta como metodología de protesta. Sería muy ingenuo y soberbio no hacer una adecuada lectura de esa realidad, dilapidando de esa forma tantos años de lucha incansable. ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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