Hoy es Viernes Santo, día de reflexionar y agradecer
Por Verónica Toller
La comparación con Barrabás: “¡a este otro crucifícalo!”. El día en que la mujer de Pilato lo defiende, por temor, y en que su esposo lo manda flagelar, para deshacerse de un problema.
Viernes Santo. Hay soldados que se burlan de Jesús (también hoy) y un soldado que reconoce sin embargo “Ecce homo”, éste es el hombre, éste era realmente el Hijo de Dios. El día de la cruz y del Cireneo que ayuda. La crucifixión, las ropas que se echan a suertes, la túnica tejida por su madre que va a rifa entre la soldadesca…
Viernes Santo. “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Los dos ladrones, Dimas (el malo) y el otro, el que se robó el Cielo en el último minuto de su vida. Las burlas al pie de la cruz. El día que se hace noche en plena tarde. María, al pie de la cruz: “Madre, aquí tienes a tu hijo; hijo, aquí tienes a tu Madre”.
Viernes Santo. La soledad: “Dios mío, Dios míos, ¿por qué me has abandonado?” Y las otras palabras: “tengo sed”, “todo está consumado”, “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.
Viernes Santo. Dios se ha hecho hombre hasta morir, y morir en una Cruz. Se ha hecho débil para someterse a la muerte y, una vez dentro de ella, vencerla para siempre. Jesús paga el precio de la Justicia por los pecados nuestros.
Sobre la cruz –pena máxima en el Imperio, degradación mayor- había un letrero, otra burla: “Jesús, rey de los judíos”.
Pero la cruz terminó por ser símbolo de victoria. Y la muerte fue vencida.
Hoy es un día de oración, de silencio, de recogimiento. Un día para reflexionar. Para rezar por los demás y por cada uno. Un día para agradecer el amor más grande de la historia, el rescate más valioso.
Mañana sábado seguiremos en espíritu de oración. Y en la madrugada del domingo, recordaremos que la tumba quedó vacía, y que los ángeles al lado de la piedra del sepulcro decían a las mujeres y a los discípulos que llegaron corriendo: «Él ya no está. ¡Ha resucitado!”. Y sigue vivo, en Él y en cada uno de los que aman como Él nos pidió.
Las siete palabras de Cristo
"Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lc 23,34)
"Hoy estarás conmigo en el Paraíso" (Lc 23, 43)
"He aquí a tu hijo: he aquí a tu Madre" (Jn 19, 26)
"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (Mt 27, 46)
“Tengo sed" (Jn 19, 28)
"Todo está consumado" (Jn 19,30)
"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lc 23, 46)
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