
Así quedó la pierna del joven luego del ataque del can
Primera situación: una perra mordió a un adolescente. El domingo pasado, en horas del mediodía, una perra mordió a mi hijo Lucas (16 años) cuando se trasladaba en bicicleta desdela Parroquia SantaTeresita hacia nuestra casa, sita en el barrio Manuel Alarcón.Sergio Farabello*
OpiniónLucas circulaba por calle Urquiza y, al llegar al semáforo de Nágera, dobló por ésta hacia el norte, para luego tomar Luis N. Palma directamente hacia nuestro domicilio. Pero, antes de llegar a calle Juana de Azurduy fue atacado por una perra que le propició una mordida en su pierna izquierda.Por suerte, pudo mantener el equilibrio y sacó fuerzas para pedalear y escapar del lugar rumbo a nuestra casa, evitando lo que pudo ser un accidente más grave. También, debemos agradecer que tenía puesto un jean, lo cual evitó que la mordedura le desgarrara la pierna o le produjera una herida de mayor consideración (el jean quedó con dos rajaduras producto de la mordida).Luego de practicarle curaciones de primeros auxilios, lo trasladamos al Centro Médico San Lucas, donde aplicaron la vacuna antitetánica y le indicaron la toma de antibióticos para prevenir cualquier tipo de infección.El lunes por la mañana concurrí ala Comisaría Sextaa realizar la exposición policial y luego fui hastala Direcciónde Veterinaria dela Municipalidadpara efectuar la denuncia del hecho. Allí me aseguraron que en los próximos días concurrirán al domicilio donde viven los dueños de la perra y exigirán la presentación de los certificados o constancias de sanidad animal correspondientes.Y eso será todo. La perra seguirá en la calle, con nuevas víctimas en su haber y, hasta que no suceda un hecho lamentable, nadie modificará la forma de actuar.
Segunda situación: perros destrozan bolsas de residuos y corren a ciclistas y peatones.Este hecho ocurre diariamente al lado de mi casa. Los inquilinos (no propietarios) de la vivienda salen todos los días muy temprano a trabajar y dejan los tres (sí, tres) perros en la calle, con la reja de la casa abierta, para que entren y salgan cuando quieran.Cuando pasan los recolectores de residuos, los perros no sólo los corren, sino que rompen las bolsas de residuos dejando toda la basura esparcida en las veredas de las casa vecinas. Alguna vez, "seleccionan" una bolsa y la ingresan al patio de la casa donde los hospedan y lo transforman en un verdadero basural.También a la madrugada los perros están en la calle y el que debe cuidarse de ellos es el canillita que, al repartir el periódico es perseguido por estos animales. Lo mismo le sucede a los cobradores, repartidores del correo, chicos que pasan rumbo a la escuela y a toda persona que ocasionalmente pase por el lugar.No me consta que estos perros hayan mordido a nadie, pero sí han producido la caída de ciclistas como consecuencia de su accionar. Pero, ¿debemos esperar a que se produzca un hecho lamentable para que nuestras autoridades actúen?En mi exposición policial denuncié también esta actitud por parte de mis vecinos, y presenté esta denuncia enla Direcciónde Veterinaria. Pero a diferencia del caso anterior, me dijeron que sólo pueden generar un parte de inspección, intimando a los vecinos a dejar los perros adentro de la casa y nada más. Ni siquiera pueden "apresar" los perros y llevarlos a la "perrera" porque, a pesar de ser municipal, no hay lugar para atender estos casos.Hace pocos días, en Concepción del Uruguay murió un chiquito de dos años como consecuencia del ataque por parte de perros domesticados que vivían en la calle. Yo hago pública mi denuncia porque no quiero lamentar en mi barrio ni en mi ciudad una muerte similar. Y le pido a los señores concejales que tomen cartas en el asunto y se ocupen de legislar al respecto.Es muy bueno tener mascotas, pero hay que tenerlas responsablemente. De eso se trata.
* Habitante de Gualeguaychú