Importancia de las Cooperadoras Escolares
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En homenaje a la primera junta vecinal de ayuda en las escuelas, que en 1816 se reuniera en la frontera de la localidad Bonaerense de Chascomús, se instauró como día de las cooperadoras escolares al 15 de octubre. Carlos Bentancor*Colaboración Su creación fue fomentada -al igual que otras organizaciones que posteriormente surgieron con el devenir de los años, como el Club de Madres o la Asociación de Ex Alumnos- para acompañar a las instituciones escolares en el objetivo de generar recursos monetarios para ser aplicados en las escuelas.Es en la asociación cooperadora donde confluyen sentimientos de asistencia y colaboración, de personas relacionadas con la comunidad escolar -como por ejemplo padres y madres que, brindando su esfuerzo, tiempo y trabajo, realizan tareas tendientes para contribuir en la vida de las escuelas-.La idea es superar las dificultades y satisfacer las necesidades que día a día se presentan, anteponiendo el sentimiento general de ayuda al de intereses, acciones o esfuerzos particulares.Una de sus principales funciones es el manejo de gran parte de los fondos -siempre escasos- que por diversas causas ingresan a las escuelas y, según las jurisdicciones, también de los subsidios -como mantenimiento o material didáctico-que el Estado destina anualmente. Sin embargo, hay otra labor fundamental que es la variedad de acciones que llevan a cabo en la búsqueda de esos recursos materiales, imprescindibles en algunos casos para el funcionamiento escolar.Buscando viejas fotografías, encontré la que acompaña estas líneas, que fue tomada por el Foto Lux estudio y donde quedó plasmado el trabajo de un grupo de personas en uno de los tantos bailes -uno de los eventos más relevantes en la vida institucional de entonces- organizados por la asociación cooperadora de la escuela.La Institución escolar a la que hago referencia es la Escuela N° 42 "República de Chile" (hoy N° 35 aunque para muchos seguirá siendo simplemente la 42). La imagen refleja el trabajo en la cantina, parte fundamental de los bailes que durante años significaron no solo uno de los mayores ingresos a las arcas escolares, sino también un acontecimiento social para el barrio y para gran parte de la ciudad, ya que al ser de los mejores eran en consecuencia "famosos", (solo comparables con los de la Escuela N° 79 en la aceptación popular). Fiestas popularesEstos bailes tenían sus orquestas en vivo, como las de Miguel Ángel Chacón, Abelardo Rivas o Chiche Echazarreta entre otros, que se encargaban de la animación. En ese momento, la cantina -armada en el fondo, cuando se sacaban los tabiques de madera que dividían las tres aulas- reducía su trabajo para luego en los intervalos -entre presentación y presentación- servir con la mayor rapidez posible.La foto, tomada en los primeros años de la década del `60, nos muestra una época ya muy lejana a la actual. El traje, forma de vestir para "ir al baile" lo era también a la hora de trabajar, tanto para los mayores como para los más chicos, incluidos aquellos que todavía no usaban pantalón largo, ya que alcanzar "los largos" constituía un gran momento en sus vidas.Se ven de izquierda a derecha: Raúl Aunzaín, Heberto Alem, Martín Peñalva, Carlos Bentancor, Oscar Zapata, José Parrilla, Lito Rodríguez, Ramón Martinez, Luis Bozzano (era el Director de la escuela en ese momento), Pedro Bibel. Y los chicos: Negrito Rodríguez, Cacho y Quique Martínez y Rulo Aunzaín.La organización de estos bailes eran también momentos para la participación y colaboración de gran parte de la comunidad escolar, ya que trabajaban en ella padres, maestras y algunos alumnos, convocados a distribuir el sábado por la tarde las sillas -plegables, de chapa y asientos redondeados- y mesas alquiladas, que se colocaban debajo de las galerías y en el patio escolar, dejando, claro está, un sector que oficiaría de pista.Cuando comencé a cursar la primaria -allá por 1969- fui uno de estos alumnos probablemente porque la cercanía de mi casa con la escuela me permitía ir o volver en cualquier momento.Entrados los'70 a los bailes les quedaría pocos años de esplendor, para luego entrar en una lenta agonía hasta desaparecer, producto de los cambios propios de la sociedad. Sin embargo, estos cambios no han podido hacer mella en el ánimo que aún hoy moviliza a todos aquellos que integran las cooperadoras escolares, en lo que siempre está presente el sentimiento de cooperación y servicio. * Profesor de Ciencias Jurídicas y Contables, egresado en Enova. Actualmente se desempeño como Vocal Electo en la Junta de Clasificación Área Media Zona III del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
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