Imposible ignorar el factor ambiental
Lo ocurrido en Capital y provincia de Buenos Aires, donde la intensa lluvia produjo un colapso de proporciones, con pérdida de vidas humanas y daños económicos, revela por lo pronto que la cuestión ambiental no se puede subestimar.¿Es posible seguir urbanizando y acentuando la tendencia a la concentración de la población en las grandes metrópolis a espaldas de la problemática ecológica?Antonio Elio Brailovsky, especialista en historia ambiental, al analizar la inundación reciente en Buenos Aires, recuerda que los "desastres naturales" no existen.Prefiere hablar de una "lenta construcción social" del desastre, dando a entender que el ser humano es parte del problema o causa del mismo. De alguna manera, dice, él mismo crea su encerrona ecológica.En el caso de la Capital, Brailovsky achaca el mal a la irracional urbanización, que se remonta a 1886, cuando se autorizan los primeros loteos de terrenos bajos, ocupación que estaba prohibida por las Leyes de Indias."Primero se mete a la gente dentro del río y después se buscará cómo sacar el río de allí, mediante obras públicas costosas y de resultados inciertos", dice el especialista al explicar lo que ha ocurrido no sólo en Buenos Aires, sino en todas las ciudades ribereñas del país.Una vez que se han violado elementales leyes naturales, se ofrecen innumerables soluciones milagrosas. Las obras se expanden, pero también lo hacen las lluvias, en un contexto de cambio climático que hace que las precipitaciones sean más intensas.Pero no hay soluciones milagrosas. Finalmente la política urbana y los habitantes se rinden ante los límites ecológicos. Y entonces de lo que se trata es de aceptar que se impone vivir con la inundación."Aceptar de una vez que las obras definitivas no existen, que en el mejor de los casos sólo podrán atenuar las crecidas y mejorar las situaciones, pero es probable que los problemas subsistan, aunque sea en menor medida", razonó Brailovsky.El razonamiento del especialistas, al incorporar el concepto de "construcción social" del desastre, sugiere que de alguna manera las personas, al elegir determinado tipo de urbanización, sin mirar lo que pasa en el entorno natural, se buscaron las catástrofes de hoy.Una primera lección indica, por lo tanto, que omitir el impacto ecológico de la organización y construcción del espacio resulta un despropósito, que luego se paga caro.Además, las tormentas que se abatieron sobre la capital argentina y el territorio bonaerense, ¿no tuvieron lugar acaso dentro de un trasfondo ecológico que las hacía previsibles?Los especialistas del cambio climático vienen anticipando hace tiempo la recurrencia de eventos climáticos extremos, como la mayor frecuencia de lluvias intensas, que provocan inundaciones de alto impacto humano y económico.A nivel global ya existe cierto consenso de que este proceso no tiene vuelta atrás. El problema es que en lugar de reaccionar ante esta realidad, aumenta la expansión y la vulnerabilidad de las personas a este tipo de eventos climáticos.Hay razones para sospechar que la degradación socioambiental de Argentina está marcada por el proceso de metropolización. La mitad de la población se concentra en territorio bonaerense, muchos de ellos en condiciones de marginalidad urbana y social.La mayoría de las ciudades no están adaptadas a los cambios bruscos del clima. No solo porque su infraestructura básica luce obsoleta, sino porque la concentración humana en esos espacios complica el cuadro ecológico.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

