Inglaterra y España, dos casos distintos
Los dos países europeos sufren la crisis que envuelve al mundo rico. Sin embargo, España es la que se hunde, como le ocurrió a la Argentina en 2001. ¿Y esto por qué?La pista la dio hace poco Nouriel Roubini -el economista que predijo el colapso argentino y la crisis internacional de 2008-, el cual aconsejó: "Para ganar competitividad, los países menores deberán renunciar al euro y volver a las monedas nacionales". Detrás de esta observación está el diagnóstico de que en la Unión Europea rige la convertibilidad, hoy en problema porque muchos de sus países miembros están en bancarrota fiscal.La crisis presupuestaria y de deuda ahoga la economía, sumida en el parate. Una lectura es que los europeos vivieron hasta aquí por encima de sus posibilidades.Ocurre que el régimen del euro imponía una dieta demasiado estricta a cumplir -por ejemplo déficit fiscal inferior a 3% del PIB y una deuda que no pasara de 60%- pero el gasto pudo más.La receta de Roubini es conocida por los argentinos: salida urgente de la convertibilidad del euro, y devaluación drástica, como único remedio doloroso a la recesión.La cosa se entiende si se piensa que el euro es el 1 a 1 europeo. Es decir, si se percibe que las monedas de dieciséis economías continentales, todas de tamaño y productividad diferentes, quedaron virtualmente atadas al marco alemán, al igual que Argentina se ató al dólar hasta 2002 (para salir de la hiperinflación).El economista Paul Krugman, en The New York Times, acaba de trazar un paralelismo entre Gran Bretaña, que no se unió a la eurozona, y España que sí lo hizo.Cuenta que los españoles adoptaron con entusiasmo el euro en 1999, cuando la moneda común fue introducida. Durante un tiempo, relató, España recibió un aluvión de fondos europeos y conoció una prosperidad sorprendente."Pero bajo la superficie iban desarrollándose algunos problemas. Durante el boom, los precios y salarios subieron más en España que en el resto de Europa, ayudando a alimentar un gran déficit comercial. Y cuando la burbuja estalló, la industria española se quedó con costos que la volvieron poco competitiva con respecto a otros países", explicó.Krugman sostiene que ahora España debería devaluar -el dilema de hierro que se le presentó a Argentina en 2002-, pero no puede dejar caer su moneda, por la sencilla razón de que no la tiene.Como España tiene el euro, esa opción no está disponible. Lo que le queda, entonces, es lo que está haciendo: devaluando internamente, reduciendo salarios nominalmente, pero esto a costa de agravar aún más la crisis.Otra es la situación del Reino Unido, que todavía tiene su moneda, la libra, y tiene flexibilidad para lidiar con los problemas presupuestarios. Los ingleses, en esencia, pueden regular las emisiones monetarias y hacer "devaluaciones competitivas" si lo desean.¿Por qué Inglaterra no se sumó a la eurozona? Algunos analistas aseguran que los ingleses vieron detrás de este experimento la hegemonía franco-alemana.Vencedores de Napoleón, nunca sometidos en su territorio al dominio nazi, y alguna vez dueños de un gran imperio, los ingleses prefirieron mantener la soberanía monetaria y no plegarse a la política continental.El tiempo parece haberles dado la razón en su negativa al euro. Muestra la posibilidad de aplicar y sostener una cultura de estabilidad monetaria y financiera independiente del continente.Si su experiencia cundiera, haciendo que españoles, griegos o portugueses decidieran salir de la convertibilidad del euro, la moneda común desaparecería, originando un duro revés al experimento europeísta.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

