Integración regional y diversificación comercial, pilares de política exterior
El mundo atraviesa una etapa de cambio estructural. La mudanza del centro de gravedad mundial hacia China y Asia, la crisis económica y financiera que golpea a Europa, la merma de poder relativo de los Estados Unidos y el surgimiento de un nuevo grupo de países-región que intentan también decidir hacia dónde irá el mundo, aparecen como los signos más importantes de este cambio de época.Gustavo Smith*OpiniónA su vez, en un planeta habitado por casi 8 mil millones de personas, en el corto plazo temas como materias primas y recursos naturales se vuelven cada vez más importantes. En este contexto, la posición internacional de Argentina es interpelada y una adecuada respuesta puede convertirse en una oportunidad histórica de desarrollo.En este sentido, nuestro país ha desarrollado desde el 2003 una inserción en el mundo sin perder soberanía nacional, a contramano de algunas interpretaciones que permanentemente pretenden instalar la idea de que Argentina se encuentra aislada.Los nuevos lazos de integración no se dan solamente por lo económico sino, de manera prioritaria, por compatibilidades ideológicas y políticas de los gobiernos.La reciente visita de Dilma Rousseff, presidenta del Brasil, es una muestra en ese sentido. El Mercosur ha visto en esta última década abandonar su mirada exclusivamente comercial para pasar a formar una identidad política más definida.Los símbolos de esta modificación de perspectivas lo ofrecen, por un lado, el abandono a la idea de impulsar un ALCA regional, en la cumbre de Mar del Plata de 2005 y, por el otro, el ingreso de Venezuela al bloque y la iniciativa para sumar a Ecuador y Bolivia como socios plenos.Incluso, su costado político se evidenció también en la suspensión provisoria de Paraguay como consecuencia de la interrupción del mandato presidencial de Fernando Lugo el año anterior, en lo que representó sin dudas un desafío político a la democracia y la estabilidad de la región.Aun cuando restan atender problemas, el marco general de esta integración ha sido posible, entre otras cosas, por el ímpetu puesto en la idea que la solución a los problemas de desarrollo interno de cada país van a encontrar una solución mas rápida por la vía de la integración regional y, en este sentido, nuestro país ha desarrollado una política exterior clara, consistente y duradera, aportando ideas, símbolos y acciones concretas en miras a fortalecer la integración no solo del Mercosur sino también a nivel regional general.De esta manera, la creación de Unasur, un ámbito de diálogo político más abierto, fue también apoyado fervientemente por nuestro país, que tuvo a Néstor Kirchner como su primer secretario general. Por lo tanto, la apuesta por el Mercosur y la Unasur representan indicadores de una manera de pensar la integración, en la cual nuestro país se ha convertido por decisión política en un protagonista fundamental.Otro de los pilares que cimentan la estrategia internacional del gobierno tiene que ver con la diversificación comercial. Esto es, el encuentro de nuevos destinos comerciales para nuestra oferta exportadora, más allá de los destinos tradicionales, superando asimismo el contenido primario de aquella exportación.La vocación de desarrollo del país que se resume en disponer de una economía más industrial con inclusión social y fuerte niveles de consumo interno, requiere de la incorporación de trabajo nacional a nuestros bienes exportables.En este sentido, un rápido repaso por la evolución del comercio internacional de nuestro país indica que desde 2003 este objetivo se está cumpliendo. En el año 2011 (con exportaciones totales de 84 mil millones de dólares) las exportaciones argentinas al Mercosur se incrementaron respecto a 2003 (cuando en total e exportaron solo poco mas de 29 mil) alcanzando una participación de casi el 25% en el total exportado. Brasil, por su parte, se erigió como el principal socio comercial de Argentina, absorbiendo alrededor del 20% del total exportado y superando a la Unión Europea (con casi un 17%).De esta manera, mientras los mercados tradicionales pierden peso en el destino de las exportaciones argentinas, se fortalece el comercio con otros países del subcontinente, cuyos mercados se han vuelto cada vez más relevantes para los todos los bienes pero, en especial, vinculado a aquellos con algún grado de elaboración.En suma, se percibe una correspondencia absoluta entre la política interna y externa en la búsqueda del desarrollo nacional, sin condicionamiento de ningún tipo, y apelando a premisas fundamentales de integración regional y diversificación comercial. En un mundo en cambio, el país supo modificar a tiempo también su inserción con muy saludables consecuencias.* Lic. en Relaciones Internacionales e integrante del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)
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