Inteligencia artificial: temores apocalípticos
Vivimos en una era donde todo progreso tecnológico es visto como bueno y provechoso. Pero algunas voces disonantes vienen haciendo sombrías advertencias sobre los riegos que se corren.El desarrollo de la inteligencia artificial, que tiende al diseño de entidades capaces de resolver cuestiones por sí mismas, que procura la creación de máquinas capaces de pensar, constituye un campo de vanguardia de la ciencia.El optimismo que hoy envuelve a la investigación informática, que utiliza como paradigma la inteligencia humana, muestra sin embargo algunas fisuras dentro del propio bloque científico.Hay quienes en este ámbito, en efecto, consideran que este tipo de tecnología puede poner en riesgo la especie humana. Es el caso de Stephen Hawking, célebre por sus hallazgos sobre los agujeros negros en el campo de la física teórica y también por su impresionante pelea contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).El científico, que desde hace muchos años permanece en una silla de ruedas, acaba de decir que "el desarrollo de la inteligencia artificial podría significa el fin de la raza humana", si los sistema artificiales llegaran a superar en inteligencia a las personas.No es la primera vez que Hawking se muestra pesimista sobre el futuro de la humanidad (no hace mucho dijo que, dada la destrucción ambiental de la Tierra, el hombre debería pensar seriamente en buscar un hábitat sustituto en otro planeta).Ahora cree que los robots "podrían llegar a tomar el control y se podrían rediseñar a sí mismos" para desbancar a los humanos, dándole crédito así a tantas películas de ciencia ficción donde la máquina, liberada del control del hombre, se vuelve contra él.En declaraciones a la cadena BBC, el científico consideró factible que los humanos, que están limitados por la evolución biológica, "no podrían competir y quedarían suprimidos" por los robots.Pero Hawking no es el único que el último tiempo ha mostrado preocupación por la inteligencia artificial. Otro ha sido Elon Musk, el CEO de Tesla Motors y fundador de la empresa de cohetes espaciales comerciales SpaceX.Musk, que curiosamente aparece como un "evangelista" de las nuevas tecnologías, ha sorprendido a propios y extraños, con estos dichos: "Con la inteligencia artificial estamos invocando al demonio".En su opinión, este tipo de inteligencia no humana "es potencialmente más peligrosa que las armas nucleares".Por lo visto tanto para Hawking como para Musk, aunque todo suene a ciencia ficción, no es descabellado pensar que algún día los aparatos se declararán autosuficientes, se independizarán del control humano, y empezarán a enfrentar a sus creadores.Quizá para algunos sea metafísicamente imposible aceptar que la computadora pueda dejar de ser lo que es, una simple herramienta, para devenir en otro ser ontológicamente emparentado con el hombre.Sin embargo una cosa es cierta: los avances de la ciencia y de la técnica no siempre han reportado beneficios a la humanidad. También han estado relacionados con los peores excesos, como las últimas dos guerras mundiales y la barbarie mecanizada de los campos de concentración nazi.Por lo demás, más allá de estos puntos oscuros, conviene subrayar también que los inventos y el desarrollo tecnológico son una conquista extraordinaria del espíritu humano, algo que resulta una insensatez no reconocer.Y cabe esperar que los pronósticos apocalípticos sobre la inteligencia artificial finalmente no se cumplan, manteniéndose la máquina a escala humana y bajo el dominio de sus creadores.
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