Internet perfora los regímenes autocráticos
Exponente de la globalización en curso, la red es la aliada de la protesta de "los de abajo" en el mundo árabe, al punto que el régimen egipcio decidió bloquearla.Castigar y vigilar a Internet. Ésa es la orden que dio Osni Mubarak, que retiene el poder desde hace tres décadas. Es que la rebelión que asedia su gobierno tiene base digital.Egipto cortó hace días el acceso a Internet. La censura en la Web -un gesto desesperado del régimen autocrático- intentó frenar la revuelta en las calles en el país de los faraones.La medida gubernamental se da en el marco de la participación masiva de la gente en las protestas, convocada en su mayoría a través de Twitter, Facebook y mensajes de texto por celular.Las revueltas movilizaron a los jóvenes y a las clases medias, que emplearon Internet y las redes sociales como medio para organizar su oposición a las autoridades.El bloqueo digital al parecer tuvo el efecto contrario: enfureció todavía más a la población de todas las edades, la cual siguió manifestándose igual en las calles.Se informa que la medida causó un caos económico. Y esto porque los pedidos, encargos, intercambios de mercaderías, las importaciones y exportaciones de productos o el sector turístico funcionan gracias a la web.El sistema bancario no opera y la Bolsa de El Cairo sigue sin abrir, en parte por necesitar un acceso continuo a Internet para realizar sus operaciones.Lo que pasa en Egipto no hace más que confirmar la capacidad de Internet para perforar las autocracias. La hiperconectividad virtual replantea los términos de cualquier sistema político.Pero en especial de aquellos regímenes totalitarios que pretenden el control policial del pensamiento. La historia de la humanidad está llena de experimentos de este tipo. En los cuales hay una pulseada entre el tiranuelo de turno y los individuos que se resisten a entregar su libertad de pensamiento.En el siglo XX los regímenes opresivos de Benito Mussolini, Adolf Hitler, y Joseph Stalin, para nombrar los más conocidos, han actuado sobre la hipótesis de que las sociedades son susceptibles de ser dominadas, como fuerzas físicas, por los medios de comunicación.
La idea es acallar la disidencia; silenciar las voces discordantes; en eso consiste todo. La fantasía del poder absoluto es que controlando el relato de la realidad se hace control social.En la Venezuela de Hugo Chávez, y en la Cuba de los Castro, dos países modelos del progresismo latinoamericano, el control de los medios de comunicación -incluido Internet- tiene idéntico sesgo totalitario.Estos regímenes autocráticos, en su apetencia de control social absoluto, consideran a la web como un enemigo, por su potencial de circulación de ideas e información.Paradojal destino el de la red: atacada por la izquierda "libertaria" por ser exponente de la globalización capitalista, se ha convertido al cabo en la "tecnología de la liberación", al decir de algunos analistas.Ocurre que la red suele ser una aliada de la libertad en países gobernador por elites autoritarias. La red no se deja controlar ni vigilar por burócratas estatales. De hecho se sabe que Google acaba de crear una forma de burlar el bloqueo egipcio.Esto es de un impacto inédito en la historia de las sociedades, cuyo disciplinamiento ideológico trastabilla ante el ímpetu de una circulación horizontal e imparable de los datos.El poder no tolera los ámbitos de la libertad en que circulan los mensajes que lo cuestionan. El control de la información siempre ha sido, en la historia, la base de su dominancia.Por eso Internet molesta.
La idea es acallar la disidencia; silenciar las voces discordantes; en eso consiste todo. La fantasía del poder absoluto es que controlando el relato de la realidad se hace control social.En la Venezuela de Hugo Chávez, y en la Cuba de los Castro, dos países modelos del progresismo latinoamericano, el control de los medios de comunicación -incluido Internet- tiene idéntico sesgo totalitario.Estos regímenes autocráticos, en su apetencia de control social absoluto, consideran a la web como un enemigo, por su potencial de circulación de ideas e información.Paradojal destino el de la red: atacada por la izquierda "libertaria" por ser exponente de la globalización capitalista, se ha convertido al cabo en la "tecnología de la liberación", al decir de algunos analistas.Ocurre que la red suele ser una aliada de la libertad en países gobernador por elites autoritarias. La red no se deja controlar ni vigilar por burócratas estatales. De hecho se sabe que Google acaba de crear una forma de burlar el bloqueo egipcio.Esto es de un impacto inédito en la historia de las sociedades, cuyo disciplinamiento ideológico trastabilla ante el ímpetu de una circulación horizontal e imparable de los datos.El poder no tolera los ámbitos de la libertad en que circulan los mensajes que lo cuestionan. El control de la información siempre ha sido, en la historia, la base de su dominancia.Por eso Internet molesta.
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