Internet y la batalla por el derecho de autor
Nadie preveía que esta red militar que empezó a montarse en 1969 fuera a terminar convertida en un espacio de usufructo social global que pusiese en entredicho el concepto de propiedad, piedra de toque del orden jurídico vigente. La posibilidad técnica de descargar contenidos, a través de distintos portales, aunque se hiciese a expensas del derecho de propiedad intelectual (copyright), se hizo una práctica tan habitual en la red, adquirió una dimensión tan vasta, que dar marcha atrás genera un conflicto de proporciones.De hecho, los analistas califican las iniciativas presentadas ante el congreso norteamericano, tendientes a penalizar la "piratería informática" como una verdadera "batalla" cultural de la época.A esas iniciativas -conocidas con el nombre de SOPA (Stop Online Piracy Act) y PIPA (Protect-IP Act)- se sumó el cierre de Megaupload, un sitio web, al que se acusó de facilitar la descarga de archivos protegidos por los derechos de propiedad intelectual.Esta situación ha generado una reacción global en cadena en toda Internet. Por un lado la protesta de los usuarios quienes hasta acá creían que era un derecho adquirido hacerse gratis de películas, series de televisión, música o libros.Por otro lado, a modo de guerra de zapa, el grupo de hackers 'Anonymous' está atacando distintos sitios de entidades gubernamentales y de empresas productoras de contenidos audiovisuales, que apoyan los proyectos de ley que se ventilan en Estados Unidos.¿Por qué tanta reacción en contra? Cristian Alvarado, asesor en temas de informática, de INCA-TRADE.com, sostiene que de entrar en vigencia SOPA habría que decirle adiós a Facebook, Twitter y las otras redes sociales.Y esto porque en esas redes, los usuarios comparten contenidos, entre los cuales hay muchos con copyright. Sus prestadores, por tanto, se van a ver obligados a bloquear esas páginas, decretando así su propia defunción.Según Alvarado, el hecho de poner a controladores a regular el contenido de la red, con el argumento de la defensa del copyright, instalará una censura encubierta."Si un periodista escribe un artículo que, a pesar de no infringir derechos de autor, enlaza a un video de Youtube o algún sitio web que no es bien visto por SOPA, también sería bloqueado. Los medios tendrían que someterse a una autocensura para evitar problemas, el periodismo ciudadano chocaría contra un muro", ejemplifica.Tan grave es la situación creada que Google, Facebook y Twitter se han unido para rechazar absolutamente estos proyectos de ley que, según ellos, van a destruir por completo la infraestructura de Internet a nivel global, además de convertirlos en policías de sus usuarios y perder protecciones que ahora tienen.¿Por qué preocupan tanto leyes que eventualmente se aplicarían en Estados Unidos? Ocurre que esas normas afectarán a todos los usuarios y a toda la red, porque buena parte de los prestadores se halla en ese país.El debate no es tan simple ni lineal. Es interesante al respecto la observación del periodista Jorge Lanata, para quien la revolución tecnológica dejó atrás la política y la filosofía."Un grupo de chicos en un garaje de Silicon Valley declaró obsoleto a Marx: la aparición de Internet ha modificado el concepto de propiedad, cambiado la lógica de distribución de los productos, eliminado el concepto de 'copia' (¿cómo distinguir, en la era digital, cuál es el original?), y democratizado -como nunca antes, quizá, desde el nacimiento de la imprenta- el concepto de las comunicaciones", opinó.
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