Jugando a la ciencia
Comparar modos de vida de diferentes grupos puede ayudar a comprender errores que perjudican la salud. Por Abel Lemiñ[email protected] En los trabajos científicos se suelen comparar grupos, cada uno de acuerdo a parámetros y acciones determinadas, para poder comprobar su comportamiento y confrontar luego ambos grupos.De esos resultados, se cotejan y se sacan porcentajes, conclusiones que determinan algún nuevo dato, que si es novedoso pasa a ser un nuevo conocimiento y si no es novedoso, lo que hace es ratificar o rectificar un conocimiento previo.Pero cómo hacer ciencia desde este espacio, o cómo jugar a pensar con tono científico, fácil, tomemos dos grupos de chicos, de entre diez y dieciséis años, un grupo que haya tenido esa edad en la década del sesenta y otro grupo, en la actualidad. Ahora veamos qué variable queremos evaluar para luego confrontar los grupos. Tomemos el parámetro o variable de la actividad física, por ejemplo.Grupo década del sesenta, al que podemos llamar grupo A y el otro grupo, el actual, es decir, los que ahora cursan entre los diez y los dieciséis años, al que llamaremos B.A: padre sin coche, por lo tanto camina para ir a todos lados, todos los días a la escuela a pie, corre porque juega a la pelota, a la escondida, a la mancha (o pinto), saltan soga, juegan básquet, se empujan, corren carreras espontáneamente, simplemente para ver quien es más rápido.El grupo B: va en coche porque lo llevan los padres, lo pasa a buscar el micro o toma un remís, Está sentado en el colegio, sale, se sienta a ver la tele, luego chatea horas con la computadora, por supuesto, sentado. Sólo algunos hacen deporte, tal vez los que están anotados o federados en algún deporte específico. Poca gimnasia en el colegio, porque llueve, porque están de paro, jornada institucional, se usa la hora de Educación Física para ensayar la obra de teatro, porque hay reunión con los padres, porque se entrega el boletín, etc.Más allá de las excepciones y aunque sea una presentación algo exagerada, la intención de hoy es razonar comparativamente para darnos cuenta acerca de la poca actividad física que hacen nuestros hijos en la actualidad, a diferencia con los de la década del sesenta.Esto no es un simple dato, sino que está revelando, que a pesar de hoy contar con mayores conocimientos sobre los beneficios para la salud que produce el ejercicio físico, se hace lo contrario, se ha involucionado en la realidad tangible en cuanto al movimiento, cuando se ha evolucionado en el conocimiento relacionado con éste.Paradoja del presente, donde sé lo que conviene pero hago lo contrario, a sabiendas que eso conlleve a un sedentarismo que lastima, que predispone a que estos chicos "tecnológicos" del grupo B, que viven quietos, sean futuros diabéticos, obesos e hipertensos.Ese no es culpa de la tecnología, sino del abuso que hacemos de ella, porque el progreso no se debe negar, lo que se debe hacer es ser criteriosos en su uso y eso se logra llevando a la práctica los conocimientos que son verdades comprobadas por la ciencia.Entonces, siguiendo este jugar a la ciencia, la conclusión es que los chicos de la década del sesenta (grupo A) hacían más actividad física que los actuales (grupo B), por ende tenían menos riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes e hipertensión.Por lo tanto, lo que hay que hacer es estimular al grupo B a que hagan una vida más dinámica, y lo que no hace falta que la ciencia diga, es que somos los adultos los responsables de ello. ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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