Juguemos en el bosque mientras…
Al igual que dice esa vieja canción, la realidad juvenil parece en ocasiones reflejar algo parecido: mientras los padres no estamos controlando, siempre hay quien "juega con ellos". Como sociedad hablamos mucho de la hermosa juventud, pero no siempre la cuidamos como ella merece, y cuando algún joven hace algo incorrecto la gran pregunta que siempre se escucha por lo bajo es ¿y dónde estaban los padres?Por Guillermo RégoliOpinión Ser padres siempre es una tarea, a la vez hermosa y difícil, porque exige educar en la libertad responsable. Cuando chicos, los padres cuidamos mucho el ambiente donde crecen: el jardín, el club, la escuela son lugares donde queremos estar presentes para "ver" que hacen. Pero, claro después, crecen y la situación cambia. Ya no podemos "ver" todo porque tenemos que formarlos para que sepan desempeñarse en los ambientes donde están. Decimos entonces que importan mucho los valores que les enseñamos y el diálogo que tenemos con ellos. A veces me pregunto si basta solo con esto.No tomés...cuidate...volvé temprano...¿con quién van?"Juguemos con los jóvenes mientras los padres no están" ¿los padres están?Estamos trabajando...estamos en la peña....estamos descansando...y estamos a veces confundidos, preocupados, superados por lo que se vive.En mucho nos parecemos a nuestros hijos: el grupo, el ambiente pesa e influye mucho. Todas las épocas fueron difíciles pero esta tiene algo particular más grave: la idea de que hay que probar todo, porque nada tiene en sí algo de malo.Me alienta ver que desde distintos sectores del estado y de la sociedad comienza a ver una reacción por cambiar la realidad juvenil, para bien de ellos¿No será necesario que además estemos más en los ambientes donde están nuestros chicos? A veces para acompañarlos, otras para orientarlos, también para defenderlos, y con el tiempo para mirarlos de lejos cuando vemos que pueden volar solos. Para "estar" tenemos que ser creativos pero además no olvidar que ya no somos adolescentes y que el tiempo de ellos nos va a exigir recortar algo nuestros tiempos.Los chicos deciden, organizan...y nosotros corremos detrás. Los embalaron con el viaje de egresados, les organizan una fiesta, arreglan cuestiones económicas con ellos, autorizan fiestas privadas en locales, les venden bebidas, les ofrecen droga. ¿Será que confían tanto en ellos que a los padres nos dejan al margen?Hay una sensación que muchos padres viven, y que se palpa cuando en cualquier reunión se habla de estos temas: la sensación de soledad, de sentir, cada uno, que es el único que quiere que esto cambie.'Pa, soy el único que no voy...viejos si todos los hacen'. A veces basta con preguntar para darnos cuenta que no estamos solos, que hay muchos más que piensan igual, pero tal vez nos esté faltando estar más unidos.El primer deber frente a los jóvenes los tenemos los padres, pero hay un compromiso de la sociedad que sigue faltando y que ayudaría mucho más al cambio. No se trata de cuidar a los hijos de los demás, se trata de mirar que junto a los hijos de otros está "mi hijo" y que mientras los demás estén mejor también el mío lo estará.Este mes de la primavera y del estudiante trae la alegría de la juventud y la preocupación del alcohol y del desborde. Está bueno que los padres tengamos que hacernos responsables de la serenata, de las carrozas pero no basta. Para que no esté el problema del alcohol tiene que haber padres que hablen con sus hijos y que estén, y quienes no vendan alcohol a menores.¿Se puede decir que se quiere a la juventud cuando se le da algo que no es bueno para ellos? La soledad frente a la decisión de "hacer lo que corresponde, lo que es bueno para el otro" la tenemos todos. Pero uno más uno, rompen la soledad.Muchas veces contamos a nuestros hijos el cuento de caperucita, ¿se acuerdan que decía?: que ojos tan grandes tienes...para verte mejor, y que orejas tan grandes...para escucharte mejor, que nariz tan grande tienes...para olerte mejor. El leñador la salvaba. Tenemos que tener hoy más que nunca ojos grandes para ver qué sienten, qué les pasa, orejas grandes y tiempo para escucharlos y comprender qué sueñan, qué temen, buen olfato para saber en qué andan y sobre todo un corazón grande que nos de fuerza para decirles que todos los no que les decimos, todo lo que hacemos por ellos es porque son lo mejor que nos pasó en la vida.Los padres no podemos educar a nuestros hijos en soledad. Ayudanos. Tu compromiso nos ayuda en la educación de nuestros hijos. Tu compromiso nos ayuda como sociedad. ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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