Kicillof y Moreno, distintos pero parecidos, usan los mismos métodos
¿Será que al Ministro de Economía se le quemaron los papeles? Porque el viernes, la imagen de los carros de Gendarmería en plena city porteña, hizo recordar a Guillermo Moreno y sus métodos. ¿Podrá también la Gendarmería, aparte de contener los piquetes, enfriar la demanda de dólares?Jorge BarroetaveñaAxel Kicillof fue desde siempre un enemigo interno de Guillermo Moreno. Criticaba sus modos violentos, su forma de expresarlos y hasta su postura ideológica, más bien emparentada con la derecha peronista. Siempre Moreno también le devolvió gentilezas, nombrándolo despectivamente cada vez que podía y descalificándolo ante cuanto interlocutor se le presentaba.Pero el tiempo los ha puesto en el mismo lugar: no saber qué hacer frente a la movida cambiaria que le mete presión al dólar. El dólar no es el problema de la Argentina. Es un síntoma de enfermedad de la economía que, cada vez que al paciente le sube la fiebre, lo refleja como un termómetro. En apenas 3 días el Banco Central perdió 220 millones de las reservas, y lleva acumulados 1.300 en los últimos 30 días hábiles. La situación, similar a la de diciembre que ya sabemos cómo terminó, tiene desorientado al gobierno.¿Qué hizo Moreno? Hace casi 3 años recomendó imponer el cepo, del que hoy todavía no saben cómo salir. Después optó por negociar con las 'cuevas' el precio del dólar, aunque tampoco le dio mucho resultado. Al final decenas de inspectores militantes de la AFIP junto con gendarmes coparon la city porteña. El resultado es conocido: nada alcanzó.En voz baja el por entonces vice ministro Kicillof criticaba a mares la mano dura de Moreno. La imagen del viernes con las camionetas llenas de gendarmes copando el centro de Buenos Aires, los unió para siempre: Kicillof a esta altura, parece tan desorientado como lo estaba Moreno el último tiempo. Y nada indica que con la gendarmería alcanzará para enfriar el dólar.La AFIP aumentó el mínimo de ingresos a empleados en relación de dependencia y monotributistas para la compra oficial de dólares, en otro intento por frenar la escalada. Los que compran no lo hacen para consumir, sino para 'encanutarlos' como bien definió la Presidenta. El consumo, a esta altura, registra en todos los rubros, caídas significativas, incluído el de alimentos, el último según los especialistas, en el que la gente mete tijera. En medio de tanta desorientación, la propia Presidenta arremetió contra las fábricas automotrices, a quienes acusó de esconder los autos, 'sin motivos válidos'. Para cualquier emprendimiento comercial, el negocio es vender más, nunca menos. ¿Qué motivo podrían tener las fábricas para boicotear el plan que lanzó el gobierno? Hay uno solo y peligroso: apuestan a otra devaluación similar a la que Kicillof instrumentó en el mes de enero. Aquella medida, ortodoxa para los progresistas, que tomó el Ministro, ya se la comió la inflación y estamos en el mismo lugar que estábamos. La actitud de las automotrices irrita especialmente a la mandataria: sólo el año pasado vendieron la friolera de 920.000 autos y ganaron mucha plata. Pero esto no es cuestión de sentimientos sino de intereses.Por primera vez en buen tiempo, los buitres se corrieron un poco del centro de la escena. Volvió el Congreso con el papelón del Vicepresidente Amado Boudou teniendo que soportar el zamarreo opositor, sin que se le mueva un pelo. ¿Tendrá sangre Boudou? Es evidente que la Presidenta lo debe querer poco, o nada a esta altura, porque someterlo a semejante escarnio público no tiene precedentes. Es probable que lo crea ya un enemigo antes que un amigo. En el medio de ese zafarrancho institucional, el Senado dio media sanción al cambio de domicilio de pago a los bonistas y a la nueva Ley de Abastecimiento, cuyo destino huele a justicia. Los empresarios anunciaron que recurrirán a ella porque la consideran inconstitucional. Es que ahora que la justicia se muestra tan 'receptiva' a los reclamos en contra de la administración kirchnerista, es un camino que no puede dejar de transitarse. ¿Es extraño no? Desde hace un tiempo los jueces hacen cola para tomar decisiones en causas judiciales en las que están involucrados funcionarios o ex funcionarios de esta gestión. ¿Será porque descuentan el fin de ciclo y mandan mensajes a los que vendrán? En un puñado de días, la Jueza Servini de Cubría allanó la AFA y avisó que podría hacer lo mismo con la Casa de Gobierno. No la de Macri sino la de Cristina. Una Cámara Federal apartó al eterno Oyharbide de la causa por la mafia de los medicamentos y uno de sus integrantes dijo que su colega "era una vergüenza" para el Poder Judicial. Y el viernes el Juez Lijo le dio otro empujón a Boudou, procesando a su ex jefe de asesores en Economía, porque considerar que fue una pieza clave en las negociaciones por Ciccone.Son demasiados frentes abiertos que hay por resolver, cuando el poder empieza a escurrirse entre las manos. Ayer, trascendió una reunión 'secreta' en La Plata, convocada por Scioli, con otros gobernadores, oficialistas y opositores internos. La situación económica, la desorientación del gobierno y el avance de Macri en las encuestas les preocupan. Casi tanto como la sensación que, para algunos sectores del gobierno, les da lo mismo quién gane el año que viene. Ninguna de las propuestas con posibilidades los seduce lo suficiente para dar la vida por una de ellas. Scioli debe sentir que la batalla la tendrá que dar solo. Tarde, demasiado tarde, se dio cuenta.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

