Kirchner ha vuelto a tomar las riendas y le marca el ritmo a la oposición
No son buenas noticias. Néstor Kirchner está saliendo del letargo y ha vuelto a recobrar el protagonismo. Lejos de conformarse con el silencio de las últimas semanas y de comprender con exactitud lo que pasó el 28 de junio, el patagónico está recargado y va por más. El gobierno lo padece otra vez y la oposición lo sufre.
Por Jorge Barroetaveña
De la redacción de Gualeguay al DíaLas primeras semanas después del mazazo electoral el gobierno envió señales confusas. Las divisiones entre halcones y palomas se hicieron públicas y la Presidenta trató de recobrar la iniciativa. Pese a la fallida conferencia de prensa en donde intentó explicar que la matemática ya no es más matemática, los anuncios de diálogo con los distintos sectores fueron un buen indicio. Las convocatorias, que aún hoy se mantienen, van en el rumbo correcto, pero pende sobre ellas una amenaza despiadada que amaga con vaciarlas de contenido. Elisa Carrió, que optó por irse unos días de vacaciones con Mickey antes que quedarse a vivir el fragor de la poselección, es la más dura con los Kirchner. "Yo los he tratado de ladrones y con los ladrones no se puede hablar", disparó en las últimas horas. Mal que le pese a los críticos de la fundadora del ARI, los acontecimientos parecen ir dándole la razón.Hace un mes que el Ministro Randazzo recibió a la UCR y poco ha pasado al respecto. Hace una semana que el Jefe de Gabinete Fernández se entrevistó con el campo pero las medidas que han salido no cambian la historia y siguen teniendo el mismo tufo de siempre: la imposición y no la persuasión. La larga de mano de Néstor Kirchner ha vuelto a sobrevolar los despachos oficiales. Los seguidores de Moreno en el INDEC no han perdido un solo espacio, pese a los sordos e inútiles intentos del ingenuo de Boudou. Es más, una ex funcionaria del organismo, mano derecha del Secretario de Comercio Interior, Beatriz Paglieri, fue 'premiada' con un cargo en el directorio de Papel Prensa, del que fue eyectado Alberto Fernández. Tampoco el fútbol es límite para los deseos del sureño de recuperar el protagonismo. En su pelea con el Grupo Clarín le ofreció a Julio Grondona el oro y el moro para que rescinda el contrato del fútbol con Torneos y Competencias. Dinero del estado claro, para malquistarse con el grupo multimediático más grande del país que, según Kirchner, marca la agenda pública.En el Congreso, como en aquella noche fatídica de la 125, también está dispuesto a jugar a fondo. Las amenazas de la campaña y las reminiscencias de 'yo o el caos' volvieron a cobrar vida en las palabras del jefe de los senadores kirchneristas, Miguel Angel Pichetto. Cuando la discusión por los superpoderes amagaba con desbordarse, el otrora menemista no aguantó más y estalló dirigiéndose a Morales: "¿Nos van a dejar gobernar...?"...espetó. El senador radical lo miró sorprendido. Es que la reacción de Pichetto no fue aislada. En el kirchnerismo, alimentado por el propio ex presidente, crece la idea de la victimización como estrategia para enfrentar los cuestionamientos opositores. Saben que a ninguno de los partidos de la oposición le convendría un adelantamiento en la entrega del poder y menos a la UCR. Cobos, el más incómodo de todos, aún debate cuándo tendrá que presentar su renuncia y el peor escenario para él sería tener que hacerse cargo del Ejecutivo en medio de una crisis institucional, política y económica. Los radicales, conocedores como pocos de la perversidad del kirchnerismo, lo saben y sólo así se explica la anuencia al diálogo y la escasa presión sobre la agenda pública que han sostenido después de los comicios.Si el abismo es la renuncia, no quieren terminar empujando a los Kirchner hacia él. Claro, la misma cuenta es válida para el resto de la oposición. Los Macri, De Narváez y Solá todavía no han hecho pie en la estrategia correcta y sólo han respondido ante los espasmos oficiales. Carrió, la más cruel de todas, se acerca peligrosamente a la razón. Kirchner ha ganado tiempo con su estrategia, ya recompuso la línea y ha sembrado de dudas al arco opositor.Es cierto que lo que dijo el Papa sobre la pobreza en la Argentina no es ninguna novedad. Pero sirvió para instalar un debate que bien pudo darse en la campaña y no se dio. A la mayoría de los candidatos les interesó más hablar sobre Gran Cuñado que del 30% de pobres que hay en la Argentina, como si tirar la mugre debajo de la alfombra fuer a una política de estado. Mientras un solo chico se muera de hambre será un escándalo para un país inmensamente rico como el nuestro.Hasta ahora, el tan mentado diálogo político sólo ha servido para cuestiones coyunturales. Los superpoderes, las retenciones, el impuestazo del gas y hasta la reforma política no atacan el fondo del problema. Es llamativa la incapacidad demostrada para establecer una agenda de lucha contra la pobreza: ¿tan difícil es impulsar una asistencia universal por hijo, eliminando la mayoría de los planes sociales que pululan por el país? ¿Tan fuerte es el clientelismo y la dádiva como forma de hacer política?Las elecciones del 28 de junio están a años luz. Los que frecuentan la intimidad del matrimonio presidencial (son cada vez menos) afirman que ambos hablan como si las hubieran ganado, ignorando por completo el mensaje de las urnas. Los discursos públicos no son una postura para preservar el poder y la gobernabilidad, están convencidos de lo que dicen. Creen que la gente ratificó el 'modelo' y que son las 'corporaciones' las que los quieren desestabilizar. En política no hay peor pecado que negarse a ver la realidad. Los Kirchner compraron una hace tiempo y están cómodos con ella. Pero la sociedad ha tomado otros rumbos y nadie se suicida. Si no lo entienden les terminará costando muy caro. A ellos y a las instituciones.
Por Jorge Barroetaveña
De la redacción de Gualeguay al DíaLas primeras semanas después del mazazo electoral el gobierno envió señales confusas. Las divisiones entre halcones y palomas se hicieron públicas y la Presidenta trató de recobrar la iniciativa. Pese a la fallida conferencia de prensa en donde intentó explicar que la matemática ya no es más matemática, los anuncios de diálogo con los distintos sectores fueron un buen indicio. Las convocatorias, que aún hoy se mantienen, van en el rumbo correcto, pero pende sobre ellas una amenaza despiadada que amaga con vaciarlas de contenido. Elisa Carrió, que optó por irse unos días de vacaciones con Mickey antes que quedarse a vivir el fragor de la poselección, es la más dura con los Kirchner. "Yo los he tratado de ladrones y con los ladrones no se puede hablar", disparó en las últimas horas. Mal que le pese a los críticos de la fundadora del ARI, los acontecimientos parecen ir dándole la razón.Hace un mes que el Ministro Randazzo recibió a la UCR y poco ha pasado al respecto. Hace una semana que el Jefe de Gabinete Fernández se entrevistó con el campo pero las medidas que han salido no cambian la historia y siguen teniendo el mismo tufo de siempre: la imposición y no la persuasión. La larga de mano de Néstor Kirchner ha vuelto a sobrevolar los despachos oficiales. Los seguidores de Moreno en el INDEC no han perdido un solo espacio, pese a los sordos e inútiles intentos del ingenuo de Boudou. Es más, una ex funcionaria del organismo, mano derecha del Secretario de Comercio Interior, Beatriz Paglieri, fue 'premiada' con un cargo en el directorio de Papel Prensa, del que fue eyectado Alberto Fernández. Tampoco el fútbol es límite para los deseos del sureño de recuperar el protagonismo. En su pelea con el Grupo Clarín le ofreció a Julio Grondona el oro y el moro para que rescinda el contrato del fútbol con Torneos y Competencias. Dinero del estado claro, para malquistarse con el grupo multimediático más grande del país que, según Kirchner, marca la agenda pública.En el Congreso, como en aquella noche fatídica de la 125, también está dispuesto a jugar a fondo. Las amenazas de la campaña y las reminiscencias de 'yo o el caos' volvieron a cobrar vida en las palabras del jefe de los senadores kirchneristas, Miguel Angel Pichetto. Cuando la discusión por los superpoderes amagaba con desbordarse, el otrora menemista no aguantó más y estalló dirigiéndose a Morales: "¿Nos van a dejar gobernar...?"...espetó. El senador radical lo miró sorprendido. Es que la reacción de Pichetto no fue aislada. En el kirchnerismo, alimentado por el propio ex presidente, crece la idea de la victimización como estrategia para enfrentar los cuestionamientos opositores. Saben que a ninguno de los partidos de la oposición le convendría un adelantamiento en la entrega del poder y menos a la UCR. Cobos, el más incómodo de todos, aún debate cuándo tendrá que presentar su renuncia y el peor escenario para él sería tener que hacerse cargo del Ejecutivo en medio de una crisis institucional, política y económica. Los radicales, conocedores como pocos de la perversidad del kirchnerismo, lo saben y sólo así se explica la anuencia al diálogo y la escasa presión sobre la agenda pública que han sostenido después de los comicios.Si el abismo es la renuncia, no quieren terminar empujando a los Kirchner hacia él. Claro, la misma cuenta es válida para el resto de la oposición. Los Macri, De Narváez y Solá todavía no han hecho pie en la estrategia correcta y sólo han respondido ante los espasmos oficiales. Carrió, la más cruel de todas, se acerca peligrosamente a la razón. Kirchner ha ganado tiempo con su estrategia, ya recompuso la línea y ha sembrado de dudas al arco opositor.Es cierto que lo que dijo el Papa sobre la pobreza en la Argentina no es ninguna novedad. Pero sirvió para instalar un debate que bien pudo darse en la campaña y no se dio. A la mayoría de los candidatos les interesó más hablar sobre Gran Cuñado que del 30% de pobres que hay en la Argentina, como si tirar la mugre debajo de la alfombra fuer a una política de estado. Mientras un solo chico se muera de hambre será un escándalo para un país inmensamente rico como el nuestro.Hasta ahora, el tan mentado diálogo político sólo ha servido para cuestiones coyunturales. Los superpoderes, las retenciones, el impuestazo del gas y hasta la reforma política no atacan el fondo del problema. Es llamativa la incapacidad demostrada para establecer una agenda de lucha contra la pobreza: ¿tan difícil es impulsar una asistencia universal por hijo, eliminando la mayoría de los planes sociales que pululan por el país? ¿Tan fuerte es el clientelismo y la dádiva como forma de hacer política?Las elecciones del 28 de junio están a años luz. Los que frecuentan la intimidad del matrimonio presidencial (son cada vez menos) afirman que ambos hablan como si las hubieran ganado, ignorando por completo el mensaje de las urnas. Los discursos públicos no son una postura para preservar el poder y la gobernabilidad, están convencidos de lo que dicen. Creen que la gente ratificó el 'modelo' y que son las 'corporaciones' las que los quieren desestabilizar. En política no hay peor pecado que negarse a ver la realidad. Los Kirchner compraron una hace tiempo y están cómodos con ella. Pero la sociedad ha tomado otros rumbos y nadie se suicida. Si no lo entienden les terminará costando muy caro. A ellos y a las instituciones.
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