La actualidad: No se gana para sustos
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/706/0000706333.jpg)
La confusa actualidad nos sitúa ante el período más complejo y difícil desde la crisis de 2001. Sensatez e inteligencia se requieren para superarlo. El dólar, el juego de su cotización y las posibles consecuencias. Mario Alarcón Muñiz En estos últimos 15 ó 20 días a los argentinos nos introdujeron de pronto en una centrifugadora, donde se entrenan los astronautas. Sacudones de aquí para allá, arriba y abajo, volteretas en el aire, páfete en el mar, olas, un abismo, caída, ingravidez, de nuevo la gravedad. Y cinco tipos controlando los monitores. Cinco tipos dueños de la situación, indicando lo que está bien y lo que está mal. Una experiencia única. El individuo sale a tientas, tropezando, llevándose el cerco por delante, le zumban los oídos, se le nubla la vista. Esa es precisamente la intención, entre otras, de los recintos simuladores: probar si el sujeto es capaz de salir indemne de tan severas exigencias.Los argentinos nos hemos anotado para viajar al cosmos. O algo parecido. La única diferencia es que no estamos en un simulador, sino en un país real. Si de esta salimos bien, seremos capaces de atropellar a Mandinga en el mismísimo infierno. DólarmaníaObsérvese lo acaecido estos días. El macabro juego del dólar (que va, que viene, que no importa, que sí importa, que se incendie, pero no pues lo necesitamos), anda girando desde hace un año y medio. El cepo dispuesto a finales de 2011, aún vigente, pudo haber sido bueno o malo, pero es evidente que no dio resultados.No hace falta ser economista para darse cuenta. Si la persecución a turistas, el control de las tarjetas de créditos y los procedimientos policiales con perros cazadólares durante 18 meses hubiesen sido eficientes, las medidas de esta semana serían ociosas. Demuestran, de todos modos, algo que solemos destacar con frecuencia ante otros problemas: la insistencia en el error de trabajar sobre los efectos, ignorando las causas. Es decir, medicar para bajar la fiebre, sin investigar por qué se produce, ni actuar en consecuencia. Entonces la fiebre persiste o se va temporariamente y reaparece cada vez con mayor intensidad.Vengan, los esperamosEsto revela, por lo menos, una desorientación que se generaliza y alcanza al ciudadano. El que puede lo resuelve y compra dólares. Asunto concluido. Pero son muy pocos los que pueden. Los demás -inmensa mayoría- debemos aguantar que el dólar y la desorientación dominen la escena y deriven en inflación y otras yerbas, inclusive en serios riesgos de recesión y desempleo.Algo parecido señalábamos la semana pasada. Los que tienen, suman. Los que no tienen, pierden. Y los discursos sobre inclusión social, equidad, redistribución de la riqueza, son espejitos de Colón.Por su parte el gobierno, que durante todo este tiempo le ha negado importancia al dólar como factor de gravitación en nuestra economía, termina abriendo las puertas para que los tenedores de dólares extraños -sin dudas muchos malhabidos o escondidos- vengan, los esperamos con los brazos abiertos, no pagarán nada, todo para ustedes.Esta decisión confirma que el gobierno necesita dólares. Además, sugiere que en los últimos años unos cuantos millones de esa moneda (cualquier cifra, unos hablan de 20.000 millones, otros de 100.000) se han fugado de nuestro país y es menester recuperarlos. Claro que en la suma pueden esconderse negociados, coimas, narcotráfico y los más variados misterios financieros, entre ellos los que señalan como responsable de actos de corrupción al megaempresario Lázaro Báez y algunos otros allegados al trono. Se verá. Receta neoliberalDe todos modos este blanqueo no resulta novedoso. Es casi una costumbre entre nosotros que cada tanto se abra un período de perdón a los evasores. El cumplidor que reviente.Lo curioso es que después de tantos discursos de repudio al neoliberalismo, inclusive en el mismo acto de anuncio de estas medidas, el equipo económico recurra al modelo neoliberal. El blanqueo lo es. Según los especialistas, este se parece demasiado -"es casi igual", dicen- al que instrumentaron Menem y Cavallo en 1992.El mismo gobierno actual abrió también un blanqueo hace cuatro años, en oportunidad de la crisis europea, tratando de incorporar capitales fugados de aquél incendio, pero el resultado fue insuficiente. Sólo se consiguieron 4.000 millones.El plan que ahora está en discusión admite de manera implícita que faltan capitales para reactivar el mercado inmobiliario, principalmente la industria de la construcción en caída desde hace un año y para impulsar el funcionamiento de YPF que no consigue fondos, mientras aumenta gravemente la importación de combustibles que este año superará los 12.000 millones de dólares, según los expertos.Más sacudonesSi a la danza de los dólares y el blanqueo le añadimos las leyes de avance del gobierno para suplantar jueces antipáticos por otros más accesibles y la virtual desaparición de las medidas cautelares que equivalen al desamparo ciudadano frente al poder político, completamos una semana cuyas proyecciones son por ahora indescifrables.Pero no terminan ahí los sacudones de la centrifugadora. El jueves se conoció un proyecto de expropiación de la mayoría accionaria de Papel Prensa. El gobierno quiere manejar el papel para diarios, como hace 60 años.El viernes renunció Ezequiel Espinosa, presidente de Enargas desde la creación de esta empresa casi fantasma en 2004 y supuesto director de aquel vuelo de la valija de Antonini Wilson con 800.000 dólares en agosto de 2007. Dicen que venía jaqueado desde que murió su protector, el ex Presidente K. No se gana para sustos, como decían los abuelos.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios


