La amenaza de que Brasil exporte su crisis
Síntoma de que las economías emergentes desaceleran su ritmo a nivel global, el Brasil de Dilma Rousseff viene depreciando aceleradamente su moneda (el real), descolocando así a los industriales argentinos.El telón de fondo es un inesperado giro en las condiciones de liquidez mundial. La expectativa de una economía estadounidense más fuerte hizo que una gran cantidad de fondos que había captado Brasil en los últimos años, se fugaran.En un contexto de débil crecimiento y de huida de capitales, desde principio de marzo el Banco Central de ese país inició un rally de devaluaciones de más del 20%. De esta manera, Brasil se vuelve agresivamente más competitivo para exportar, y más caro para los que le quieren vender.Esta desvalorización del real trae complicaciones a la Argentina. Y la razón es simple: el 21% de nuestras exportaciones son enviadas al vecino del norte (aproximadamente el 40% de las ventas industriales y el 80% de las automotrices).Los fabricantes argentinos temen que sus productos se encarezcan y se complique vender al principal cliente del país. Un integrante de la Unión Industrial Argentina (UIA) declaró al respecto: "Cuando Brasil anda bien es el socio estratégico. Cuando le va mal, es un competidor que exporta y complica a la industria nacional".No sería la primera vez que Brasil traslada su crisis a sus socios del Mercosur. "La última vez que realizó una gran devaluación, en 1999, el resultado fue una depresión económica en nuestro país. No deberíamos perder la memoria y buscar la forma de igualar la competitividad brasileña", explicó el consultor Salvador Di Stefano, en diálogo con iProfesional.De hecho el Banco Central argentino no ha tenido más remedio que ir acompañando los movimientos del real. Pero si desde marzo la moneda brasileña se depreció 20%, el peso argentino lo hizo en un 9%, aunque con un agravante: la inflación acumulada este tiempo licuó esa corrección cambiaria.Al respecto, el economista Miguel Bein considera que Argentina no está hoy en condiciones de seguir el ritmo de la devaluación brasileña, porque eso fogonearía aún más la suba de precios en el país."Si se pretende acelerar la pauta de devaluación, se corre el riesgo de terminar en un nivel de inflación más alto, sin necesariamente lograr una ganancia en términos de competitividad si esto no se combina con un programa económico a mediano plazo y algún nivel de apertura al crédito", analizó.El enorme peso que Brasil tiene para Argentina lo explican unas cuantas variables, según la exposición del periodista económico Juan Diego Wasilevsky:"Adquiere el 80% de los vehículos exportados por la Argentina, rama de actividad que a su vez explica más de la mitad del crecimiento de toda la producción fabril nacional".Y añade: "Capta casi el 70% de las exportaciones de caucho y derivados; aspira cerca del 60% de los envíos al exterior que realiza la industria del plástico; compra la mitad de las ventas al mundo efectuadas por el sector textil; concentra el 40% de los envíos de productos eléctricos y calzados, sólo por nombrar algunos sectores".A esto se suma, aclara, la fuerte incidencia de los productos "made in Brasil" en la estructura de importaciones de la Argentina, de más de 60% en el caso de los autos y superior al 30% en insumos y materias primas.Es lógico que ante semejante nivel de intercambio comercial, la agresiva devaluación brasileña haya encendido una luz de alarma entre los fabricantes argentinos.
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