La Argentina devaluada, una historia recurrente
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Al dejar flotar el tipo de cambio, sin intervención del Banco Central (BCRA), la administración Macri ha vuelto a producir una brusca devaluación del peso, un mecanismo archiconocido en la historia nacional.La caída del valor del peso frente al dólar equivale a una pérdida del poder adquisitivo de los argentinos. De ahí que la continua devaluación de estos días exprese el deterioro de la economía.Cada vez que hubo una depreciación más o menos brusca del tipo de cambio (con la misma cantidad de pesos se compran menos dólares), hubo una pérdida del salario real, licuándose el valor del trabajo.Una corrección fuerte de este tipo, como ha venido ocurriendo en las últimas semanas, suele provocar un aumento del costo de vida, ya que los precios de la economía se ajustan a un dólar más caro, dejando rezagados a los salarios.Desde el punto de vista técnico, la devaluación es consecuencia de la inflación, un reacomodamiento del tipo de cambio a la suba de precios internos. Y la inflación es consecuencia de un Estado que gasta mucho más de lo que gana, y que apela a la emisión de moneda sin respaldo.La devaluación es un mecanismo recurrente en estas pampas, producto de que la Argentina ha perdido hace años la estabilidad y la fortaleza de su moneda. Como nunca logra equilibrar sus cuentas, todos los gobiernos escapan de sus apuros económicos a través de devaluaciones compulsivas (luego de períodos de "atraso cambiario").Uno de los primeros efectos de las devaluaciones es que con ellas el Estado -que en argentina es deficitario- licúa sus gastos. En efecto, por este mecanismo toda la masa de dinero argentino existente pasa a valer menos en dólares (según el porcentaje de la devaluación), y en la misma proporción el Estado aumenta su capacidad de respaldar su moneda con sus reservas en dólares.Ahora mismo el súper crédito de 50.000 millones de dólares concedido recientemente por el FMI, aumentó considerablemente su poder adquisitivo en pesos, lo que implica un ahorro para el gobierno.Todo indica que la administración Macri no lograba reducir sustancialmente el déficit fiscal heredado de la administración anterior, a través de recortes progresivos de gastos. Ese déficit, por otro lado, se viene cubriendo con deuda externa.Como ha ocurrido tantas veces en el pasado, ahora el Estado "transfiere" vía devaluación una parte de los ingresos de la población hacia sus arcas. Todas las experiencias del pasado argentino indican que la pérdida del salario real, por causa de la inflación y la devaluación, es la que mejor absorbe el argentino.Cualquier otro intento de disminuir sus ingresos (por ejemplo, recorte nominal de los salarios) significó y significará grandes conflictos sociales. Se diría que con la devaluación se reparten las pérdidas entre la mayoría de la población.Entre los ganadores con una devaluación aparecen los productores de bienes exportables (industrias como la siderurgia, la textil y la petrolera, entre otras); también aquellos rubros que sustituyen importaciones; los servicios transables (servicios que se venden al mundo); y sobre todo el campo.El nuevo ministro de Producción, Dante Sica, dijo por estas horas que el dólar a 28 o 29 pesos "deja cómodas a muchas actividades", al tiempo que sostuvo que este nuevo nivel del tipo de cambio favorece a las industrias y desalienta la salida de divisas por el turismo.
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