La boleta única le da más poder al votante
El sistema electoral de Santa Fe, inaugurado durante el gobierno socialista de Hermes Binner, deja atrás las trampas y la manipulación partidarias que rodea a la boleta sábana.Se sabe, los sistema electorales no son inocentes. En términos generales, su diseño puede servir al interés de la "partidocracia", o estar hecho para garantizar la libertad e independencia de los ciudadanos.En Argentina las oligarquías partidarias, dueñas de grandes aparatos (que concentran recursos y personas), han vivido en gran medida gracias a la capacidad que tienen de manipular e incidir en el proceso electoral.No es casual que estas burocracias partidarias, alejadas del ideal del partido político como mediador central en la democracia, sean vistas como "maquinarias electorales".Se diría que la democracia, que es un sistema político asentado en la soberanía del ciudadano, debe lidiar con aquellos vicios que socavan esa soberanía.El "punterismo" y al "aparataje" de fiscales que rodea al sistema electoral de boleta sábana, va en línea con el dominio de los aparatos partidarios, a expensas de la soberanía del voto.Terminar con la lista sábana se ha convertido en un reclamo sentido de los que quieren quebrar la hegemonía de esos aparatos y a la vez transferirle más poder al votante.Los santafesinos han hecho una contribución decisiva en este sentido, al implementar el sistema de boleta única por categoría, en virtud del cual cada cargo se elige independientemente, reconociéndole al votante el efectivo derecho a elegir candidatos.El sistema hace posible fenómenos políticos desconocidos antes. Por ejemplo, en el último escrutinio de Santa Fe, la peronista María Eugenia Bielsa, que se postuló como legisladora nacional, fue la más votada (sumó 303.908 sufragios)No sólo sacó más votos que su candidato a gobernador, Agustín Rossi, sino que superó al socialista Antonio Bonfatti, quien se consagró finalmente como nuevo gobernador de Santa Fe.La boleta única coloca en igualdad de condiciones a cada uno de los candidatos de todos los partidos. Y esto porque se agrupan en boletas (hojas tamaño oficio) por categoría (gobernador, diputados, intendente, etc.), donde está la foto y el nombre del candidato y el partido al que pertenece.Por ejemplo, en el último escrutinio santafecino se renovaron cargos para cinco categorías diferentes -gobernador y vicegobernador, senadores, diputados, intendentes y concejales-.De esta manera hubo cinco boletas distintas y cada una estuvo identificada con un color. El elector colocó una cruz junto al candidato de su preferencia, en cada una de ellas.Además, el Estado fue el encargado de diseñar, imprimir y distribuir las boletas oficiales, en las que se presentaron al electorado todas las candidaturas oficializadas para cada cargo a elegir.Con esta reforma se le garantiza a cada votante que en su mesa encontrará la oferta electoral completa. Es decir, ya no está más en manos de los partidos políticos asegurar que su candidatos estén en todas las mesas electorales.El sistema de boleta única no sólo reemplaza las boletas sábana, sino que le dice adiós al sobre, ya que la autoridad de mesa entrega directamente al votante las boletas plegables y una lapicera con la que marcará la casilla de su elección.La urna es múltiple: tiene bocas por categoría, identificadas con colores diferentes. También desaparece el cuarto oscuro, ya que autoridades de mesas y votantes comparte el mismo espacio físico.La boleta única implementada en Santa Fe le da más poder al votante, y le resta influencia a los aparatos partidarios.
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