La caída del precio de la soja y el futuro
El desplome de la cotización del producto de exportación más importante de Argentina genera inquietud. ¿Se acabó la década dorada del poroto? ¿Terminaron los días felices de la súper renta agrícola? Las acusaciones del gobierno a los sojeros por "esconder" la soja, no sólo habla de la acuciante necesidad de dólares para atender la deuda externa y las importaciones elementales.Da una idea además de la importancia del llamado "complejo sojero" en la economía del país, que a lo largo de la última década se ha vuelto dependiente del criticado y vilipendiado "yuyo".El llamado "boom sojero" no sólo ha aportado desde 2003 ingentes recursos fiscales, sino que ha inyectado al sistema económico los dólares para que otros sectores deficitarios en materia de divisas, como la industria o la producción de energía, pudieran funcionar.Al respecto no resulta llamativo el desplome del sector automotriz: coincide con la escasez de reservas del Banco Central. El 70% de los autos que se "fabrican" en la Argentina dependen de insumos importados, que se pagan con divisa norteamericana constante y sonante.No se entiende el mentado "modelo" económico sin el aporte de la renta de la soja. De hecho sus defensores resaltan la estrategia de extraer la plusvalía agraria, para subsidiar el consumo y así "reindustrializar" el país.Para ponerlo en perspectiva histórica, vale recordar que cuando Fernando de la Rúa dejó la presidencia en 2001 la soja valía menos de 200 dólares la tonelada. En mayo de 2003, al iniciarse el ciclo kirchnerista, ya había aumentado a 300 dólares/Ton.Desde 2007 hasta hace unas semanas los precios de mantuvieron en niveles de alrededor de 400 dólares la tonelada, aunque hubo períodos en que estuvo por encima de los 500 dólares, y llegó al récord de 650 dólares/Ton. en 2012.Hoy la cotización del principal producto de exportación de Argentina cayó en el mercado mundial a 350 dólares/Ton. Y ahora muchos analistas se preguntan si esta baja es sólo coyuntural o es parte de un ciclo caracterizado por la depresión de los precios agrícolas mundiales.Según los economistas de las entidades agrarias, la cotización de 350 dólares no es mala. Pero resulta insuficiente por el tipo de cambio (en torno a los 8,50 pesos por dólar), la presión fiscal, los costos internos y la falta de previsibilidad.Por eso desde el sector se afirma que sólo con buen clima, buenos campos y rendimientos superiores al promedio la producción agrícola podrá ser negocio. ¿Desaparecieron los buenos tiempos de la soja, que hizo que los llamados "pool de siembra" invirtieran para producir cosechas récords?En estos años, ante cotizaciones casi extravagantes en el mercado mundial, y la aplicación de tecnología en agroquímicos y semillas transgénicas (muy cuestionadas por los ambientalistas), Argentina se sojizó.El país constituye un bloque regional en torno al poroto, junto con Brasil, Paraguay y Uruguay. Argentina es el tercer productor mundial de soja, y alrededor de este producto construyó el sector procesador de aceite más moderno del mundo en Rosario. La sojización del país, base de la prosperidad económica de estos años, tiene no obstante sus objetores. Los críticos hablan de un modelo extractivista de patas cortas, que ha hecho depender la economía de los ingresos de un solo bien, y a costa incluso de la propia diversidad productiva del campo.Desde aquí se ha venido advirtiendo sobre la posibilidad de un desplome de la economía en general el día que la alta cotización de la soja sea historia.
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