La Caja y una opción indeseada
La administración Bahillo ha encontrado por esta vía la manera de superar una huelga que paralizó a la municipalidad por varios días, y puso en vilo a la comunidad.
Sólo desde ese contexto se entiende que el Concejo Deliberante haya acompañado por unanimidad la iniciativa oficial de girar menos dinero a la Caja, en concepto de aportes patronales, para que el gobierno pueda hacer “caja” frente a la urgencia salarial.
Es que todo los actores involucrados en la medida –incluido el directorio de la Caja- percibieron que lo que estaba en juego era un bien superior. Porque el conflicto salarial había pasado de castaño a oscuro y en un punto ponía en peligro la paz social.
Echar mano a los recursos del sistema previsional apareció, así, como un mal menor frente a riesgos mayores. De repente, acorralada por la situación, la autoridad debió dar este paso.
La reducción temporaria (por 18 meses) de 7 puntos sobre los aportes patronales, equivalentes a 210.000 pesos mensuales, le dan un respiro financiero a una administración que debe honrar una suba salarial del 12%, acordado en su momento con el Sindicato Municipal.
Lo notable del acuerdo alcanzado con la Caja, es que no ha habido voces disidentes entre los activos y los pasivos municipales. Ya que, de última, la plata para solucionar el conflicto de algún modo les pertenece.
Quizá tranquilice el hecho de que la medida, aunque le resta fondos al sistema previsional, no lo desfinancia, garantizándole un flujo dinerario suficiente para cubrir sus gastos globales.
Como sea, quisiéramos recordar un concepto que expusiéramos en esta misma columna cuando se conoció la iniciativa de recurrir al sistema previsional para solventar la suba salarial.
“Se trata de una operación delicada que pone al desnudo la fragilidad fiscal del municipio”. Eso dijimos para dar a entender que la medida en cuestión apenas disimula la realidad de un Estado que gasta más de lo que recauda.
El dato es que sin este dinero extra la administración local no puede pagar a su personal. Esto habla de una insolvencia estructural del fisco, que en realidad es algo característico a todas los municipios, el grueso de cuyos presupuestos se destina al pago de personal.
Por otro lado, se está utilizando un ahorro estatal –que hoy se emplea para dar préstamos a los propios municipales, con los cuales mejoran su calidad de vida- para afrontar gastos corrientes.
¿No plantea este cuadro la necesidad de replantear el reparto de impuestos en la Argentina –hoy de fuerte sesgo unitario- con vistas a darle sustentabilidad financiera a las comunas?. ¿No es momento de discutir, en suma, el federalismo fiscal?
En este sentido, la Caja le ha pedido al intendente municipal que reclame ante la Provincia recursos debidos al sistema local. La cosa se remonta a cuando se traspasaron las cajas previsionales deficitarias a la Nación.
Para cubrir ese déficit la Nación le descontaba a todas las jurisdicciones provinciales un porcentual como “pre-coparticipación”. Entre Ríos debió sufrir el descuento pese a no transferir su sistema jubilatorio, y por tanto no generar déficit.
Finalmente, logró que la compensaran por esta asimetría. Ahora por una razón de justicia, debería a su vez la Provincia compensar a las Municipalidades –como la nuestra- que por mantener sus cajas previsionales no le generan déficit.
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