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La Cámara de matarifes afirma que "toda intervención del Estado daña la actividad" 

La Cámara Argentina de Matarife y Abastecedores del país – CAMyA – fue parte de la movilización que este pasado viernes 9 de julio se dio en la ciudad bonaerense de San Nicolás, donde manifestaron su rechazo al cierre parcial de la exportación de carne, entre otros reclamos.

Fabián Miró

Leonardo Rafael, presidente de la CAMyA, habló con El Día sobre la situación que atraviesa la misma, y señaló que “la Cámara está atravesando un momento muy delicado a raíz de la problemática que tiene como protagonistas al Gobierno y el campo, un eslabón condescendiente de toda la agroindustria”.

“Representamos un 80% del mercado interno y somos los abastecedores de todas las carnicerías en el país, dado que la cámara es a nivel nacional. El tema del acuerdo de precios y los cortes que están tirando en el mercado interno van a parar a pocas bocas de supermercados, que si bien no es la mercadería que consume el ciudadano argentino, perjudican a nuestros clientes por su tonelaje y precio en lo que se refiere a la competitividad con las carnicerías de barrio. Nosotros no tenemos acceso a ese precio cuidado al no poder exportar”, reflexionó.

“Es un grupo de exportadores el que está haciendo todo este manejo, generando en la agroindustria esta problemática. Fueron ellos los que se juntaron con el Gobierno para, supuestamente, hacer un rulo financiero y que trece empresas, de un total de quince, estaban siendo afectadas por estas medidas”, denunció.

Señaló que “en el caso de CAMyA fue salir a cazar brujas donde no las había, además de acusar a los que no teníamos plantas de que éramos evasores de impuestos, y de que nuestra labor es faenar y vender a la exportación. La cámara tiene todas las cuentas regularizadas, es más, pagamos anticipo de faena y no creo que haya otra actividad tan clara como la nuestra”, remarcó.

“El formador de precios en Argentina es la oferta y la demanda, con un mercado muy transparente que es el de Liniers, que es donde se rigen todos los precios para el resto del país. El otro techo que te lo pone el ciudadano que está descapitalizado en su sueldo”, aclaró.

“Para que un kilo de carne vacuna llegue a la mesa de los argentinos demanda cuatro años de trabajo, algo que cada vez se complica más porque este tipo de políticas atrasan, no alientan la inversión y se la hace muy difícil al productor ver que no hay reglas claras”, manifestó.

Dijo que “previo al cierre de las exportaciones, el aumento había sido, en la carne vacuna, muy fuerte, mientras que en el lapso que se aplicó el cepo, la suba osciló en un 15% por la especulación, y por la oferta y la demanda. Al no haber, explica, hacienda, todos se quisieron cubrir para abastecer a sus clientes, fenómeno que después se descomprimió”.

La CAMyA nuclea a unas 3.500 matrículas frigoríficas, que albergan unos 10.000 empleados directos, y de forma indirecta a 60.000 empleados que se reparten entre transporte de hacienda, y en la de distribución de carne.

Por su parte, Oscar Subarroca, presidente del Mercado de Liniers, denunció que “fuerzas nefastas lo quieren bajar” y que como productor ganadero se siente destruido por esta situación”.

“El día que el país deje de tener un referente como el Mercado Central de Hacienda de Liniers, vamos a sufrir todos los que estamos en la producción. Habría que preguntarles a los australianos, que dejaron pasar el mercado y hoy al negocio lo manejan cuatro corporaciones, que es lo que aparentemente se quiere en este país. Es por eso que tenemos que defender al mercado, que es el único referente de precios que tiene el país”, afirmó.

El empresario remarcó que se está terminando de construir el Mercado Agro Ganadero Argentino, con una inversión de 20 millones de dólares, sin ayuda del Estado, “salvo por algún pequeño crédito que nos han dado”

Finalmente, habló sobre “un lobby por parte de algunos frigoríficos en contra de nuestros aliados, como la CAMyA, que día a día compiten en los precios para que les llegue el valor real al ganadero. No queremos ver más a cuatro gatos locos en las pasarelas del mercado, lo queremos ver fuerte y con gente competitiva que lleve el valor de la hacienda, en base a la oferta y la demanda”.

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