La ciudad ante el desafío de las energías renovables
La Escuela Técnica N°2 ha iniciado un proceso para incorporar energía solar fotovoltaica, una acertada medida que debería replicarse al resto de la ciudad, cuya matriz energética debería evolucionar hacia un modelo más sustentable.Una serie de entidades intermedias ligadas al agro (Sociedad Rural, Federación Agraria, CoPAER y Aapresid), junto con la firma Bayer Argentina, contribuyeron para instalar paneles solares fotovoltaicos en el establecimiento educativo.La idea es que es que el colegio pueda hacer un importante ahorro al reducir su consumo eléctrico de red y en el futuro, con la puesta en vigencia en la provincia de la ley de Generación Distribuida, pueda volcar el excedente de producción de energía en la red pública, logrando una compensación de saldos.Se persigue, además, un fin pedagógico dado que el proyecto incluye la incorporación de la enseñanza de esta tecnología en su plan de estudios, con el propósito de que egresen del colegio técnicos capacitados en la materia.Los equipos ya fueron instalados y ayer tuvo lugar el acto de traspaso de los mismos a la institución, con la asistencia de autoridades del colegio y de representantes de las entidades ruralistas.Se espera para los próximos días el arribo de los profesionales de la empresa fabricante de los paneles, quienes brindarán una capacitación a docentes y alumnos para la puesta en funcionamiento y mantenimiento del equipo.Según la declaración de los representantes gremiales del campo, el emprendimiento surge como un deseo de colaborar con la ciudad, para que ésta se lance resueltamente a producir energías limpias, como ya se ve en otras localidades del interior del país."Resulta de suma importancia -dicen- lograr que toda la comunidad tome conocimiento de la existencia de esta nueva forma de obtener energía y el impacto ecológico que tiene, de modo de poder generar un efecto contagioso y que cada vez más instituciones, empresas, et, adopten esta tecnología, contribuyendo al medio ambiente y con ello a una mejor calidad de vida".El gran reto de las sociedades en el siglo XXI es darse seguridad energética, lo que implica alcanzar cierto nivel de autosuficiencia en el suministro. Pero la idea es depender cada vez menos de los combustibles fósiles (gas y petróleo).Y esto porque se trata de recursos convencionales que se encuentran en cantidades limitadas y se agotarán. Además, generan un efecto negativo sobre el medio ambiente, ya que producen dióxido de carbono, factor que ha alterado el clima de la Tierra.Desde hace tiempo el mundo está buscando la manera de salir de esta matriz energética, a través de las llamadas energías renovables, que se obtienen de fuentes naturales inagotables (agua, luz solar, viento). Y si bien Argentina tiene un potencial enorme gracias a su geografía, recién en los últimos dos años se está invirtiendo fuerte en este sector.Muchas localidades del interior del país están liderando esta transición hacia las energías renovables, pero la ciudad está a la zaga del proceso, al punto que el tema no figura en la agenda pública.A menudo se olvida el papel que pueden desempeñar las ciudades, como centros de innovación y progreso, para el bienestar general. Bajo este concepto, Gualeguaychú debe encarar la modernización de su matriz energética, aprovechando los recursos naturales y humanos con que cuenta y la tecnología disponible en materia de energías renovables.
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