La clase media y la declinación del ahorro
Dos de cada tres hogares argentinos gastan todo el sueldo en el mes. La llamada clase media, así, es incapaz de acumular excedentes, algo que era su signo distintivo.La consultora Poliarquía, que días atrás aseguró que se había producido una mejora en las expectativas económicas de la población, sostuvo que eso no significa un quiebre en la propensión al ahorro."A pesar de que en los últimos seis meses han mejorado las expectativas sobre la situación del país, los indicadores de ahorro se mantienen estables", indicó Fabián Perechodnik, director de entidad privada.El dato es que la capacidad adquisitiva de los hogares es mediocre, según surge de un relevamiento sobre consumo realizado por Poliarquía, sobre la base de 1.000 casos, a pedido del diario La Nación.El 64% de los encuestados contesta que se gasta todo en el mismo mes. Primero destina el grueso de sus salarios a alimentos, y luego una parte a ropa y calzado, artículos que se consideran de poco valor y de fácil alcance, por su diversidad de modelos y la informalidad de esos mercados.Básicamente es gente que no puede hacer una reserva monetaria para gastos futuros o para ahorro. Dentro de este universo hay un porcentaje que no llega a cubrir sus necesidades, porque son familias situadas debajo de la línea de pobreza.Estos datos vienen a confirmar otros guarismos parecidos. Por ejemplo, la Fundación Mercado, asegura que sólo dos de cada diez familias argentinas ahorra.Lo socialmente óptimo o deseable es que cerca del 100% de la población tenga excedentes. En este sentido, Argentina está muy abajo en el ranking de los países que ahorran.De hecho, la encuesta de Poliarquía revela que el 30% de los hogares paga actualmente una deuda o crédito, pero se trata de un porcentaje inferior al de otros países, y el endeudamiento no es para hacerse una casa sino para financiar la compra de un TV.Para el economista Fernando Moiguer, experto en estrategia de negocios y marcas, la inflación está creando un espejismo: hace creer que los salarios crecen, pero pierden poder adquisitivo, de suerte que cada vez más gente compra cosas de menor valor."La inflación te lleva a consumir en lo que puedas porque no podés ahorrar y llegar a bienes durables. Hoy la clase baja y la media no ahorran", explicó.Otro dato que emerge del trabajo de Poliarquía es que en el 45% de las familias la entrada de dinero depende de una sola persona, mientras que esa carga la llevan dos personas en el 40% de los grupos familiares.Que el 64% de las familias se consuma todo el ingreso del mes revela la caída en el estatus de la clase media, que había hecho alguna vez de la práctica de guardar dinero una virtud social."El ahorro es la base de la fortuna". Bajo esta consigna se crió una generación que pudo legar bienes y propiedades a su descendencia, gracias a una economía que daba posibilidad de hacer una reserva monetaria y que la misma no se licuara por la inflación.Se diría que el ahorro fue la base económica de la cultura de la clase media argentina. La idea de postergar consumos presentes, para constituir un fondo con el cual acceder a la casa propia o comprar bienes cuya renta constituyera una ayuda en la vejez, fue la clave distintiva de esa clase social.Pero la franja social con capacidad de generar excedentes se ha achicado dramáticamente en la Argentina. Sólo una minoría goza de la capacidad cultural y económica suficiente para ahorrar o invertir.Lo cual es un indicador de la involución en la que está metida, desde hace mucho tiempo, la clase media argentina, gran parte de la cual sólo aspira a llegar a fin de mes.
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