La clase media y los vaivenes económicos
Fue el sector social que distinguió a la Argentina del resto de los países latinoamericanos. Aunque creció en relación a 2002, la clase media argentina es más chica que hace 35 años.Es la conclusión a la que arribaron dos economistas de la Universidad de San Andrés, Walter Sosa-Escudero y Sergio Petralia, en una reciente investigación de la que se hizo eco el diario La Nación.Según los autores, desde 1974 la clase media comenzó a perder terreno. Para ese año, el 82,6% de la población argentina estaba enrolada en esta franja social, en tanto que sólo el 7,1% era pobre.¿Cuál es el tamaño que tiene hoy? Desde que el gobierno en 2007 intervino el Indec justo cuando la inflación comenzaba a desmadrarse, la respuesta a esa pregunta no es segura.Para el criterio de Sosa-Escudero y Petralia, la clase media estaría entre el 54 o el 52%, en niveles similares a los de fines de los '90. Aunque es un tamaño más chico que en 1994, cuando se situó en un 63,8%.Lo esencial es que en una mirada retrospectiva de largo aliento, y tomando como base 1974, se debe colegir que el retroceso de la clase media argentina, con altibajos, lleva 35 años.En este período, sin embargo, otros países de la región, como Chile o Brasil, donde la pobreza era una calamidad social, lograron construir una vibrante clase media.En Brasil, que en el pasado exhibió indicadores africanos en términos sociales, hoy la clase media representa el 50% de la población. Sólo en los últimos seis años, 27 millones de personas se sumaron de la clase media baja a la clase media o media alta.Para una nación que décadas atrás tenía una mayoría pobre, el adelanto social es llamativo. Corolario: en los últimos 35 años, mientras la orgullosa clase media argentina se achicó, la de algunos de nuestros vecinos se agrandó.El informe de Sosa-Escudero y Petralia, revela claramente cómo la clase media argentina fue fluctuando de acuerdo a la volatilidad de los ciclos económicos del país.Por ejemplo, si a mediados de los '70, ese sector social representaba casi 12 veces más población que la baja, en 1988, antes de la hiperinflación, la cantidad de habitantes en uno y otro sector social fue prácticamente la misma.Ya en 1991, cuando se instaura la convertibilidad, los números sociales comienza a mejorar y dos años más tarde el segmento medio suponía el 65% de la población.En 2002, después que la convertibilidad se quebrara, la clase media tocó fondo: sólo uno de cada cuatro argentinos pertenecía a ese segmento. En concreto, un 26%.Es decir, en ese tramo histórico los pobres devinieron en un grupo social que duplicaba al de la clase media. Eran tiempos en que, ante el tamaño de la catástrofe social, el Estado lanzó el primer plan masivo de transferencia a los sectores de menores recursos.Gracias al dinamismo del campo, que reaccionó con buenas cosechas a la política de dólar alto, generando rápidos ingresos a las arcas fiscales, se pudo financiar el plan Jefes y Jefas de Hogar Desocupados.Desde entonces la economía argentina entró en un ciclo ascendente, acicateada por los buenos precios de los productos agrícolas en el mercado mundial (soja).El empleo y el ingreso se recuperaron y con ellos muchos argentinos que estaban debajo de la línea de la pobreza, empezaron a escalar posiciones, hasta reinsertarse nuevamente en la clase media.De todos modos, aunque su situación se muestra más holgada, el sector es menos fuerte que otra época, sobre todo en lo que hace a su capacidad de ahorro.En efecto, 2 de cada 3 hogares argentinos gastan todo el sueldo en el mes, según un reciente informe de la encuestadora Poliarquía.
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