La columna en los pies
Los dedos en garra o en martillo, tienen sus causas locales, es decir en los pies, sin embargo la columna influye en la causalidad que da origen a estas deformaciones. Por Dres. Norberto Furman y Abel LemiñaJefe y Sub-Jefe Equipo de QuiropraxiaInstituto Furman de Bs. As. Los pies son las sufrientes víctimas de nuestro peso, de nuestro andar, del tipo de calzado de moda, de los tacos altos y de los puntiagudos. Por todos esos factores y algunos más, los dedos de los pies se deforman como en son de protesta, gestando juanetes y dedos en garra o martillo.Estas afecciones en los dedos son, si uno las describe, una deformidad caracterizada por la flexión de los dedos de los pies, especialmente el segundo, aunque pueden afectarse de segundo a quinto, lo que generalmente es acompañado por un hallux valgus, o sea un juanete en ese primer dedo, el gordo.Ese pie, es patológico en estructura y función, a lo que también hay que sumarle la patología estética, ya que es común ver a las mujeres con los dedos así, esconderlos bajo la cálida arena de la playa.La apariencia nos informa que esos pies están peleando contra algo, incrustándose contra el suelo, a quien parecen querer perforar buscando un escape. Esa es su forma de protesta, es su pedido de auxilio, lo que pasa es que no se les presta la debida atención que se merecen. Mirando solo el pieAl hablar de estas deformaciones de los dedos de los pies, hay una tendencia lógica a entender tales cambios estructurales a problemas propios del pie, lo que a veces limita los resultados de los tratamientos, incluso los quirúrgicos.Pasa que al mencionar las causas se atribuye a herencia, malos calzados, cirugías, y otras veces son secundarias a patologías neurológicas y reumáticas, pero la idea no es referirnos hoy a estas últimas.Nada de esto es incorrecto, pero suele haber una omisión de uno de los mecanismos influyentes en la fisiopatología podálica y por ende en estas deformaciones de los dedos, y es la influencia que la columna ejerce sobre las partes anatómicas de la base de sustentación, que no quedan dudas, son los dos pies. Entendiendo el mecanismoEn estado normal, a grandes rasgos, un pie recibe el peso del cuerpo distribuyéndolo, un ochenta por ciento en el talón y un veinte por ciento en el antepié. De esa manera, el talón, formado por el hueso calcáneo, recibe la mayor carga, que es lo que corresponde, ya que el diseño anatómico le dio ese lugar, esa forma y la resistencia necesaria para ello. El metatarso y los dedos, vienen "de fábrica" preparados para soportar, como dijimos un veinte o un veinticinco por ciento del peso corporal. Cuando el cuerpo cumple con estas normas anatomofisiológicas, los dedos están apoyados, relajados y extendidos, en un equilibrio perfecto entre el juego tendinoso de flexores y extensores.Más allá de la carga genética, si esta distribución de cargas es correcta, es muy difícil que los dedos de los pies se vayan deformando, en garra o en martillo.Pero si el peso se desplaza hacia el antepié, el metatarso recibe una sobrecarga para la que no está preparado, y tenderá a vencerse, mientras por una ley física, llamada principio de acción y reacción, habrá una fuerza contraria de abajo hacia arriba, o sea una fuerza extensora, haciendo que la primer falange se dirija hacia arriba, para luego, por lógica, la segunda falange buscar el suelo, gestando la fuerza flexora, entonces ya está la deformidad, luego la posición de la tercer falange definirá si será garra o martillo, pero eso a esta altura, eso es casi un detalle anecdótico. El centro de gravedadÉste está en lo que sería el nivel de la segunda vértebra lumbar, pero éste puede estar normal dando un buen equilibrio y por consiguiente una correcta distribución del peso corporal de allí hacia abajo, o estar desplazado algo adelante, lo que inmediatamente hace que parte de la carga del peso corporal se desplace hacia el antepié, iniciando el proceso biomecánico patológico que describimos.Por eso, es fundamental para atender la patología podálica, no sólo mirar el pie, sino mirar el cuerpo, especialmente la columna, donde si observamos al paciente desde el perfil, podremos comprobar si el centro de gravedad está desplazado o no.Por supuesto que el factor hereditario influye, que el calzado es un factor clave, pero la columna es un factor determinante en las deformidades de los pies, especialmente si hablamos del metatarso y de los dedos.El tratamiento debe ir dirigido a los pies, pero a veces nos miran como si estuviésemos equivocados, porque le corregimos la columna y la posición de ésta, cuando nos consultan por los pies. Mirando la columna, pensando en los piesEsperamos que ahora, con esta explicación comprendan nuestro accionar y se darán cuenta que no estamos ni locos ni distraídos, sino que con una visión biomecánica abarcativa se logran mejores resultados, incluso aún después de la cirugía.Piensen, si se operan los dedos para corregir las deformidades en garra o martillo, pero el centro de gravedad del cuerpo sigue desequilibrado, es casi seguro que ese pie volverá a sufrir alteraciones, tarde o temprano, porque las fuerzas provenientes desde la columna y que repercuten en el pie seguirán "tirándole" gran carga al antepié y entonces entre dolor y dedos tensos, pensaremos que no fuimos bien operados, pero no es así, se operó bien, pero no se corrigió la columna y por ende el pie seguirá protestando a su manera y por lógica, el paciente seguirá sufriendo. ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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