La conciencia de que la dieta hace la diferencia
La onda dietética que se detecta en algunos sectores, como reacción ante las enfermedades de época, retoma la vieja concepción hipocrática según la cual somos lo que comemos. Es un hecho la proliferación de grupos sociales que se forman alrededor de un nuevo patrón de alimentación, muchos de los cuales abrevan en filosofías y religiones orientales.Paralelamente crece una oferta que apuesta por lo naturista. La movida orgánica, por caso, ha llegado a restaurantes en Punta del Este, según informa el diario La Nación.El dato es que muchos de estos negocios cuentan con sus propias huertas, donde cultivan plantas aromáticas, hortalizas o verduras sin pesticidas ni fertilizantes químicos, tal como exige la agricultura ecológica.Detrás está el rechazo cada vez más extendido a la manipulación industrial de la comida. Casi no hay producto en el mercado masivo que no lleve una carga de elementos contrarios a la salud corporal.Y de hecho el propio mercado, ante un público cada vez más avisado de estas cosas, ha debido lanzar sus propios "productos dietéticos", supuestamente más sanos.Existe la presunción de que lo que se come es de baja calidad y que se come más de la cuenta, es decir en exceso. Todo lo cual configura un problema de salud pública mayúsculo.Lo que ocurre en Estados Unidos, campeón de la moderna industria alimenticia, corrobora el hecho.Se calcula que por lo menos diez de las causas de muerte más comunes en ese país- enfermedades del corazón, cáncer, trombosis, infartos, apoplejía y diabetes- están directamente relacionadas con la manera en que se come.En tanto, durante un monitoreo sanitario de verano en la Costa Atlántica argentina, se determinó que el 25% de los turistas adultos y el 18 % de los chicos y adolescentes controlados, tenían la presión arterial por encima de los valores normales.Llamó la atención de los médicos sobre todo la cantidad de niños hipertensos. Para salir de este cuadro, los profesionales aconsejan hábitos dietéticos para mantener un peso adecuado, actividad física regular y la evitar el exceso de sal en las comidas.Que la salud del cuerpo está asociada íntimamente a lo que ingerimos, se diría que es una premisa tan antigua como olvidada. Los documentos de la medicina empírica se remontan a la Grecia del siglo IV antes de Cristo.En su afán por encontrar una pauta de conducta ética, en orden a la obtención de una vida feliz, los griegos tenían claro que respecto al físico la clave residía en una dieta sana.Se atribuye a Hipócrates de Cos, considerado el padre de la medicina, esta impactante frase: "Deja que la comida sea tu medicina y la medicina, tu comida".En un texto griego antiguo, perteneciente a la escuela hipocrática, se sostiene que el problema no estriba en lo que el hombre es de por sí, sino en "lo que es en relación con lo que come y bebe y a cómo vive y a los efectos que todo esto produce en él".Werner Jaeger, un exegeta del mundo helénico, afirma que en la Antigüedad los médicos eran más médicos de sanos que de enfermos. Esta parte de la medicina se resume bajo el nombre de higiene. Y los cuidados de la higiene versan sobre la "dieta"."Los griegos entienden por dieta no sólo la reglamentación de los alimentos del enfermo, sino todo el régimen de vida del hombre y especialmente el orden de los alimentos y de los esfuerzos impuestos al organismo", afirma el intérprete.Desde este punto de vista, se entiende la importancia que tiene en nuestra salud cuanto ingerimos. Sobre todo para intervenir no cuando se ha declarado la enfermedad, sino mucho antes.
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