La costa es ajena: mirar desde lejos
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El nuevo Código Civil y Comercial oculta ciertos asuntos de grave incidencia en la vida de la gente. Hoy citamos un caso: la privatización de las costas. Una reforma "nac&pop" en favor de grandes negocios inmobiliarios y de inversores privados. Mario Alarcón Muñiz El martes pasado en acto público, la Presidenta promulgó la ley que puso en vigencia el nuevo Código Civil y Comercial, sancionado por el Congreso seis días antes. El proyecto fue votado por el Senado en noviembre de 2013 y permaneció poco menos que congelado en la Cámara de Diputados. Durante diez meses nadie se acercó al expediente, aseguran fuentes legislativas.A mediados de setiembre el gobierno decidió apurar a sus diputados. Y así salió la ley, al galope, según se acostumbra tanto en la Nación como en Entre Ríos cuando algo urge al poder. Éste procura que se estudie lo menos posible; que no haya tanto ruido. Es un error. Si se sospechan cosas torcidas, el barullo se producirá igual, aunque después de la sanción.El anterior Código Civil y Comercial, obra de Dalmacio Vélez Sársfield, rigió durante 143 años. Hoy el mundo es otro. El país también. Nadie duda de la necesidad de revisar yactualizar esa y otras legislaciones, quizá desgastadas por el paso del tiempo. Pero es necesario hacerlo con la mayor participación posible, a la luz del día, con las ventanas abiertas.En este caso se trata de las relaciones civiles y comerciales de todos los argentinos. No hay razón para que sea un asunto reservado a unos pocos, aunque ostenten el título de "representantes del pueblo". También en esto los tiempos han cambiado y se requiere involucrar a la mayor cantidad posible de gente para que las decisiones sean legítimas. Debajo del ponchoEl proyecto de reforma, durante su paso por Senadores el año pasado, fue analizado por una comisión bicameral. Este fue el argumento oficialista para impulsar la sanción definitiva en Diputados sin estudio previo de comisión. No se tuvo en cuenta que en diciembre último el Parlamento cambió y los actuales legisladores podrían tener puntos de vista diferentes en ciertas cuestiones.El CCC aprobado consta de 2.671 artículos. Es imposible analizarlo en un día y votarlo al siguiente. Ni hablar de la difusión para que el pueblo sepa de qué se trata. Sólo se han mencionado y hasta debatido en público a través de medios de comunicación, asuntos relativos a la familia, el matrimonio, el divorcio, el régimen de adopción, la fertilización asistida y no mucho más.Pasados los días de los votos en el Congreso y el discurso presidencial, comienzan a revelarse temas delicados. Si aquí decimos que acaban de privatizarse las costas, pocos creerán. Pues bien, han sido privatizadas las costas de los ríos a través del CCC. No suena muy nac&pop, pero es así. Quizá no tenga mucha importancia en San Juan o Catamarca, pero entre nosotros es vital. Dicho sea de paso, habrá que saber cómo votaron los legisladores entrerrianos. Gran negocio de unos pocosLa reforma que acaba de promulgar la Presidenta ha derogado los artículos 2.639 y 2.640 que reconocían al pueblo el legítimo derecho de acceso y libre tránsito por los bordes costeros de ríos y lagos navegables, bienes del dominio público."De este modo, no sólo se ha privatizado el uso y goce de las costas para beneficio de particulares e inversores inmobiliarios, sino que se ha conseguido el primer hito importante en el proceso de privatización de los ríos, de los lagos y del agua dulce, colocando en manos de un puñado de personas físicas y jurídicas la suerte de nuestros bienes comunes y el manejo de la seguridad de las costas", manifestó esta semana la Asamblea El Río es de Todos.Tras calificar de "inconsulta y antidemocrática" esta reforma, la Asamblea advierte que "quien quiera usar y gozar de un río o de un lago común tendrá que justificar en la navegación el pedido de autorización para el ingreso".Cabe destacar además que el nuevo CCC ha borrado la correcta calificación de "camino público" asignada al borde costero, por otra en total desuso, denominándolo "camino de sirga". Para entender la desactualización del término, se debe recordar que "sirga" es el arrastre de navíos desde la costa por medio de sogas o cadenas, cuando algún inconveniente (falta de viento para las velas, avería, etc.) impide su navegación normal. El derecho de sirga, que antiguamente era hasta 50 metros del borde costero ha sido reducido a 15 metros. "Una veredita", según el investigador Carlos Ceruti.Para el ambientalista Andrés Petric "se retiran del derecho de uso público miles de kilómetros cuadrados. Por lo tanto ahora las aguas pasan a ser de usufructo privado y los corredores biológicos que son los ríos, también". Se ofrece entonces un fabuloso negocio a los inversionistas inmobiliarios.En coincidencia con esta apreciación, la organización Derecho a la Ciudad sostiene que por estas modificaciones "no se ha establecido compensación alguna a la sociedad" y advierte que el nuevo CCC "generará que muchos propietarios se enriquezcan gratuitamente y que millones de argentinos no podamos disfrutar de las orillas de los ríos ni tengamos igual acceso a ellos como hasta el momento".Este es uno de los temas planteados no bien se ha conocido el texto completo del nuevo código, Con seguridad hay otros que irán apareciendo al paso del tiempo. Mientras tanto no creemos que sea vana nuestra insistencia: ¿Cómo votaron los legisladores entrerrianos? Hay que saberlo porque son representantes del pueblo de Entre Ríos. El pueblo que ahora debe mirar la costa desde lejos, porque es ajena.
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